Un concesionario de 92.000 m2
El Salón del Automóvil de Madrid se presenta como una inmejorable oportunidad para conocer lo último del sector
La propuesta no puede resultar más interesante: todos los coches que podemos comprar, y también todos los que podemos imaginar, reunidos en un único espacio. Enorme, eso sí. Unas doce veces la superficie del terreno de juego del Santiago Bernabeú o, lo que es lo mismo, 92.000 metros cuadrados. Justo lo que ocupa la edición 2002 del Salón Internacional del Automóvil de Madrid, que está tarde abrirá sus puertas en el parque ferial Juan Carlos I.
Será la cuarta ocasión en la que el certamen bienal acapare el interés de los automovilistas. Echó a andar en 1996 y ya entonces exhibió unas cualidades que le permitieron competir sin complejos con la exposición de Barcelona, una de las más prestigiosas del panorama internacional. Y aquéllo fue mucho más que simple fervor de debutante, porque en cada una de sus ediciones consecutivas el Salón de Madrid ha ido a más y mejor.
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No sólo sus instalaciones son modélicas, ideales para una feria de estas características. También los fabricantes han sabido apreciar el valor de acudir a Madrid y están casi todos los que son (este año sólo faltan Mitsubishi, Honda, Porsche y Saab). Además el certamen disfruta de un dinamismo poco habitual en los eventos de su estilo.
En el Juan Carlos I se pueden ver coches, pero también se pueden probar y comprar, participar en numerosas actividades y vivir, en definitiva, todas esas experiencias que depara un sector tan dinámico como éste.
