Liga griega | Panathinaikos-Olympiakos

El partido que duró siete días

Aplazamientos, peleas y expulsiones en el derby griego

Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El infierno griego se ha apagado en los últimos años, en plena crisis del baloncesto heleno, pero el averno siempre aviva sus llamas ante el gran derby ateniense, el Panathinaikos-Olympiakos. Ambos quedaron emparejados en las semifinales de la Liga. Los antecedentes (fútbol, Euroliga...) no hacían presagiar nada bueno, pero lo ocurrido supera a la ficción.

El Olympiakos logró sorprender al campeón de Europa en su cancha y le tocaba presentarse en La Paz y la Amistad ante sus incondicionales para sellar su pase a la final. Ese segundo y decisivo choque, previsto en principio para el domingo día 12, duró siete días llenos de tensión, incidentes y mediaciones políticas. El partido fue aplazado al lunes 13 porque el Olympiakos no entregó el cupo de entradas a su rival. Con el campo a reventar, el autobús del Panathinaikos fue apedreado y seis jugadores pasaron por el hospital. Segundo aplazamiento; eso sí, el Olympiakos trató de llevarse el triunfo por incomparecencia. No coló. El derby, entonces, debía disputarse el viernes 17 y..., claro, tampoco se jugó. Intervenciones políticas, entradas... Total, tercer aplazamiento, esta vez el de la vencida (domingo 19).

Descalificados

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Arranca el choque y todo normal. El público controlado, pero ¡zas!, a cuatro minutos para el final salta el escándalo. Trifulca masiva tras un codazo del verde Papadopoulos al francés Risacher. Bodiroga y De Miguel se meten a bomberos, pero el incendio se extiende. Siete jugadores son descalificados (los locales Risacher, Tomic, Ford, Femerling; y los visitantes Papadopoulos, Bodiroga y Kalaitzis), el encuentro permanece parado unos 20 minutos. Al final, el Olympiakos se lleva el triunfo (80-76) y el pase a la final, que arrancó ayer -frente al AEK- con tres rojos sancionados: Tomic, Ford y Risacher. La multa, además, obligará al Olympiakos a jugar sin público el segundo partido.

De testigo directo, un español, el pívot del Olympiakos Iñaki De Miguel: "Tras haberles ganado en su pista, nos interesaba jugar en caliente, pero no estaban por la labor. Vivimos una tensión enorme, no sabíamos cuándo íbamos a jugar. A semana por encuentro nos quedábamos sin vacaciones. En el partido definitivo se lio muy rápido, nos metimos a separar Bodiroga y yo. Él es un gran provocador. Desde que juega en Grecia se ha transformado. El choque sólo estuvo parado 20 minutos. Yo he vivido interrupciones de más de una hora. Estos derbys son como un Madrid-Barça a lo bestia, pero no tengo miedo, hay mucha policía".

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