"El único padrino que tengo es mi currículum"
Camacho quiere carácter ganador en sus hombres y ese plus de experiencia que aportan los que han tocado el cielo. Por eso se lleva a Corea a un campeón del mundo, Javier Lozano, en lo que ha sido la gran sorpresa de la lista para Corea. El seleccionador de fútbol sala se trajo el oro de Guatemala 2000 y ha logrado que nadie discuta la hegemonía de España.
No es usual que un seleccionador de fútbol sala tenga sitio entre el cuerpo técnico del fútbol.
Quizás sea el primero, pero no me parece mal. Al revés, es un orgullo que Camacho considere que puedo serle útil. Me pongo a las órdenes del seleccionador y, desde mi modesta posición, aportaré cuanto pueda.
Digamos que sería más corriente ver a cualquier entrenador de fútbol ayudando en esta tarea.
Sería lo habitual. Pero Camacho ha podido ver en mí cualidades especiales, no sólo de conocimientos técnicos, sino de manejo en este tipo de situaciones, como es un Mundial, y en este ambiente de FIFA, en el que yo me muevo con cierto peso gracias a los títulos conseguidos en fútbol sala.
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En cuanto a conocimientos, yo no voy a decir quién tiene que jugar. Yo informaré sobre otras selecciones, sobre situaciones, haré informes de rivales, debatiremos sobre estrategia y colaboraré en hacer piña con los jugadores.
Vale, pero dígame quién es su padrino para ganarse este puesto.
Mi padrino es mi currículum. Soy campeón del mundo, dos veces de Europa y me he preparado veinte años en la disciplina del entrenador. Me gusta documentarme, tengo contactos en todos los países y no me es ajeno el mundo del fútbol porque para un técnico es obligada una visión global del deporte. No me gustaría que alguien pensara que me tocó la lotería sin jugarla.
Dígame si el fútbol está en pañales en cuanto a estrategia respecto al fútbol sala.
No diría tanto. Es cierto que los deportes en sala están más mecanizados. Pero la calidad y la creatividad del futbolista es siempre lo que prevalece.
Y en cuanto a los internacionales... ¿Qué piensan de usted?
No es de dominio público que mantengo buena amistad con algunos de ellos. Con Cañizares siempre he mantenido una gran relación, también con Hierro y conozco a Raúl y Morientes personalmente. Creo que un deportista siempre busca cuantos más apoyos, mejor. Si yo he sido campeón del mundo y he vivido esta tensión, sabré estar en mi sitio cuando la ocasión lo requiera.
Pero no negará usted que un Mundial de fútbol es una suerte suprema.
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Sí, no lo niego. Yo mismo me quedé pálido cuando Camacho me llamó a su despacho para decirme que me iba a Corea con él. Me quedé sin respuesta unos segundos. ¿Yo? Imagínese... Un futbolista puede tener la ilusión de jugar un Mundial de fútbol, pero en mi cabeza no entraba este plan ni en sueños. No lo tenía programado, vamos...
Bien. Pues dígame qué sabe de los rivales y cómo hay que jugarles...
No me busque las vueltas. Cuando supe que iba con España, hace unos veinte días, me volqué en documentarme hasta el mínimo detalle. Esto es como cuando un chaval va a su examen de selectividad. No puedo defraudar, no puedo tener lagunas. Creo que mis informes, si pecarán de algo, será de extensos y detallados.