Cipollini logra su tercer triunfo
37ª victoria en el Giro, a cuatro de Binda.

Sólo les diré que por poco asesinan a un globero. Un globero, si no están puestos (en conomientos, me refiero), es un ciclista con pelos en las piernas. Ese es el dato fundamental, los pelos, luego los hay de primera y de segunda (como todo): los primeros circulan impolutos, con carísimas bicicletas y maillot gore-tex (pero con pelos); y los segundos, más populares, lucen bicis de tómbola, calcetines ejecutivos con sandalias y vestimentas terroríficas en general. El que saltó ayer al ruedo no podía ser más hiriente: peludo como un mono y embutido en una maglia rosa que parecía un salami.
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Como el Giro no está para bromas, en cuanto el personaje fue identificado, le lanzaron un bidón a la cabeza. No le dieron, pero el líder globeril entendió la indirecta y se descolgó del paquete. Quizá no fuera intento de asesinato, pero uno mira a la izquierda, ve mafia, doping y polis corruptos y se crece.
Más aún si piensan que ayer volvió a ganar al sprint Mario Cipollini (y van tres), sumó su 37ª victoria en el Giro y ya sólo le separan cuatro triunfos del mítico récord de Binda. Hubo escapados, pero ninguno como el globero. Los españoles no se dejaron ver, que es lo mejor que se puede hacer cuando silban las balas... y los bidones.