Sainz no tuvo suerte
Pues ahora que todos dicen que Carlos Sainz tuvo mucha suerte para ganar el rally de Argentina, yo creo que no, que si ganó fue por su constancia, por la profesionalidad de hacerlo en cada carrera lo mejor posible. Si no ha ganado ninguna carrera en los dos últimos años no sería por ganas, sería por otras causas, casi nunca achacables a la suerte, porque ésta se reparte por igual para todos. Y si Sainz se encontró con la victoria en Argentina fue porque no se conformó con ser quinto, como acabó el primer día, sino que intentó arañar segundos y posiciones para quedar lo mejor posible.
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Lo mejor posible fue un tercer puesto, que no está ni bien ni mal. Ahora, si descalifican a los dos primeros, pues gana. ¿Suerte? Según como se mire. Si no hubiera luchado por mejorar ese quinto puesto con que empezó, no estaríamos hablando de su 24ª victoria en un rally del Mundial. ¿Suerte en que descalificaran a Gronholm y Burns? Que no hubieran incurrido en absurdas trampas. ¿Que Makinen se salió? Que no hubiera ido tan deprisa. Claro, que todo ese cúmulo de circunstancias se da una vez en la vida. Pues igual que cuando a Sainz se le paró el coche a 500 metros de ganar el Mundial.
En una competición tan larga y variada como el Mundial la suerte se reparte. La buena y la mala. Y al final gana el que más puntos sume. Durante la temporada hay los suficientes en juego como para asegurarse contra la mala suerte en alguna prueba. Por eso, que una pieza del coche de Burns pesara 20 gramos más quedará como una anécdota. Por ese exceso de peso no se puede ni perder ni ganar un Mundial. Se suma el peso de los mosquitos que se estrellan contra el coche y salen más de 20 gramos. O sea, que no hay ventaja. Lo que hubo es un chivatazo y Sainz, ganador. A celebrarlo.
