Santi Herrero, el precursor de los 250
Fallecido en accidente en 1970, fue el primer español que logró una victoria en la categoría de moda en nuestro país.


Ahora que el dos y medio se ha puesto de moda en España con Fonsi Nieto, Emilio Alzamora y companía, es hora de hacer justicia con Santiago Herrero, el primero que logró una victoria en gran premio para nuestro motociclismo en esta categoría. Los que le vieron correr, y entre ellos está el heptacampeón del mundo, Phil Read, decían de él que era el mejor piloto que jamás habían visto.
La leyenda de Santi Herrero comenzó a fraguarse un 15 de septiembre de 1968 cuando en el GP de las Naciones, disputado en Monza, acabó tercero con su Ossa por detrás de los ingleses Read e Ivy. Fue su primer podio en la última prueba de una temporada que acabó séptimo.
El primero de sus cuatro triunfos fue en la cita inaugural de la temporada 69, un 4 de mayo, en el circuito del Jarama. Fue un comienzo perfecto. Aquel año llegó como líder a la última cita, circuito de Opatija en Yugoslavia, y aunque intentó tomar la salida con una escayola en su muñeca derecha, el dolor de su fractura de escafoides le impidió subirse a la moto y perdió un título que se había merecido a pulso. Acabó tercero en la tabla. El campeón fue Kel Carruthers (Benelli).
La competición le debía un título. En 1970 lideraba la clasificación al llegar el cuarto gran premio. Pero un fatídico 8 de junio de 1970, en la Isla de Man, perdía la vida cuando intentaba remontar posiciones.
Habla un testigo directo. Dennis Noyes, prestigioso colaborador de la revista SoloMoto y un clásico del Mundial, estaba allí aquel día como aficionado: "Santi Herrero mereció ganar el Mundial del 69 y se murió en el 70 siendo líder. Era el mejor de 250 de calle. En aquella carrera de la Isla de Man, se pasó de frenada en una horquilla y como su Ossa tenía un amortiguador de dirección durísimo intentó girarla sin éxito. Se cayó y volvió a la pista con la cúpula rota".
Noticias relacionadas
Noyes prosigue: "Empezó a remontar, luchaba por el segundo con Rodney Gould, y la gente le animaba a él con sus pañuelos blancos en vez de al piloto de casa. El accidente fue porque hacía mucho calor y había una zona en la que el asfalto estaba blando. Se salió y se pegó con la cabeza contra un guardarraíl. Estuvo agonizando un día y pico en el hospital de Douglas, ciudad en la que la noche anterior a la carrera dio espectáculo para el público con su Ossa de calle andando sobre las vías mojadas del tranvía. Para 1971 ya estaba medio fichado por Yamaha para 500. Era grande".
Ése fue Santi Herrero, un rey sin corona que admiraron desde Jarno Saarinen hasta King Kenny, antes de que Sito, Garriga y Cardús triunfaran en los 80.