Barça: de ganar todo, a no ganar nada
De ser el mejor equipo del mundo, de ganar en una sola temporada la Liga, la Copa, la Copa de Europa, la Supercopa, la de Europa y la de España, el Barcelona ha pasado a ser un mero aspirante a ganar algo de vez en cuando. Esta temporada, la Copa Asobal, disputada el pasado mes de diciembre. Poca cosa, por eso se aferraba a esta Copa del Rey, aunque OCallaghan hiciera una extraña declaración en la víspera: "No estamos obligados a ganarla". Pues no la ganarán. El Barcelona quedó eliminado ante el Valladolid, el equipo que el pasado 12 de diciembre anunció la caída azulgrana.
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Ese día, el Valladolid puso fin a siete años y cuatro meses de imbatibilidad del Barcelona en el Palau, que ya no sólo perdía fuera, sino también en su hasta entonces fortín. Y la próxima temporada quizá pueda ser aún peor. Se le van dos figuras: Guijosa y Svensson. Y, mientras, los demás equipos peleando por el hueco que dejó, ocupado ya por el Portland en España y por el Ciudad Real en Europa como único equipo de la Asobal que ha logrado un título europeo este año, el de la Recopa. Escaso botín continental para el balonmano español, acostumbrado en la década pasada a ganar incluso todos los títulos.
La eliminación del Barcelona fue la gran sorpresa de la primera jornada de la Copa, pero no la única por la derrota del Portland. La Copa se confirma como una competición muy abierta, que es buena para el balonmano, cuyas competiciones han ganado en coherencia. Tras disputar una Liga sin playoff, aunque celebra sus partidos en días rarísimos, pone en juego la Copa, imitando el anterior modelo del fútbol. De esta manera, la Copa ofrece una posibilidad de revancha y se abre a las sorpresas, porque el campeón de Liga compite más relajado y porque el Barcelona es capaz de dar el cante.
