Del Bosque es así
No le vi hacer una mueca durante el partido. Apenas un gesto de contrariedad. Del Bosque es así. Un hombre sereno, equilibrado, nunca se sabrá si sufre o si disfruta durante un partido. Lo tiene todo en la cabeza milimétricamente planificado. Y deja a los suyos que se expresen en el campo, que hagan lo que saben. No los cohíbe, no los agota con instrucciones y ademanes fuera de lugar. Estudia al rival, analiza a los suyos, valora la voluntad del vestuario y su unidad. No quiere molestar, ordena en silencio y desde su concepto democrático de la vida y del fútbol acepta con absoluta normalidad las aportaciones de sus jugadores de confianza.
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Del Bosque hizo ayer dos cosas grandes. La primera, dejar sentado su principio de autoridad sustituyendo a Figo cuando no quedaba duda de que estaba vacío de ideas y de fuerza. Y la segunda, poner en manos de su fiel ayudante Toni Grande la tarea de meterle sangre en el ojo a McManaman. El entrenador no está para esas cuestiones. El técnico se limitó a cumplir con su trabajo, controlando la situación, no perdiendo los nervios y determinando las sustituciones precisas.
Por si todavía el sector antidelbosque pensaba en el abandono del entrenador, conviene que espere a otro momento. Del Bosque ha entrado en el selecto club de los 12 entrenadores capaces de repetir dos títulos, tres de ellos del propio club blanco: Villalonga (56 y 57), Carniglia (58 y 59) y Miguel Muñoz (60 y 66). Y es un aval con el que puede encarar la próxima temporada sin complejo alguno, ahora revitalizado con esta Novena tras las críticas. Y un detalle: sé que el mister pensó al final del partido en los que no jugaron. Él es así.