Yo digo Pedro P. San Martín

El peligro de confiarse

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Ha llegado el momento de la verdad suprema. El día D del proyecto de Florentino. Figo y Zidane fueron fichados a golpe de talón para esto. Para llegar y ganar, por lo menos, una Copa de Europa. Hoy saltará el Real Madrid al Hampden Park bañado en purpurina, galáctico en nombres y respaldado por la historia en esta competición. Será normal olvidarse de la Liga perdida, de la Copa amarga del 6-M. Y será razonable vibrar con este instante mágico que seguirán con atención millones de ojos desde todo el planeta.

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Pero una vez superada la mística, toca currar sobre el césped. El Madrid de las estrellas no debe creerse favorito. El Bayer no tiene nada que perder y ahí está su peligro. Va a jugar con la ilusión del principiante y el clásico veneno de un equipo alemán. Peleará a muerte, luchará hasta en la ducha y levantará un bunker en su portería. Frente a esta robustez, no cabe otra que aplicar capacidad de sorpresa, apostar por el uno contra uno, ir fuerte al remate, aprovechar el balón parado y rodar la pelota por el ‘pasto’ para hacer correr al enemigo cuanto más, mejor.

Estará perdido el Madrid si se deja llevar, si no impone su ritmo desde el primer minuto. No puede salir con la pájara, no debería ceder metros al Bayer. La final exige jerarquía, autoridad y clase. Desde César a Morientes, tienen por delante la papeleta de no especular en el esfuerzo. Sería mal negocio apelar a la fatiga del perdedor. Del Bosque no se fía y se le puede leer en la cara el miedo a pensar que sus hombres se sientan ganadores antes del pitido inicial. La Novena merece un último y espléndido esfuerzo que anule la turbia imagen del Madrid en el último mes de la Liga.

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