Un equipo y su épica
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Tras lo del sábado, el Mallorca ha finalizado un exitoso ciclo de cinco años con el sufrimiento de un partido dramático. Y lo hizo, una vez más, apelando a la épica, porque así empezó y así ha terminado esta etapa de cinco campañas consecutivas en Primera. La épica parece ser el recurso vital del Mallorca, que ascendió gracias al gol de Carlos en Vallecas en una promoción que, tras ganar 1-0 en Palma, tenía perdida en Madrid, donde caía 2-0 hasta que llegó ese tanto. Aterrizó Cúper y en su primer año llevó al equipo a una final de Copa que fue épica. Empate a uno y tanda de penaltis tan larga como dramática que se acabo perdiendo.
La épica seguía su curso y llegaba el primer título, la Supercopa, gracias a un gol de Dani ante el Barça en el Camp Nou. Más tarde se rubricaba un empate en Chelsea con un tanto de Biagini en el Sitjar, que daba el pasaporte para la final de la Recopa en la primera aparición continental del Mallorca, cuyo premio fue la derrota por 2-1 ante el Lazio. Finalmente, la épica lleva el nombre de Luque. Un gol suyo les clasificó para la Champions y su tanto del sábado daba la permanencia. Era ésta una experiencia pendiente, la de eludir un descenso tras vivir un ascenso, dos terceros puestos, dos finales y jugar la Champions. En Palma es tradicional apelar a la épica para reír o llorar, pero siempre para sentir el fútbol en toda su dimensión.
