Garzelli se asoma
El campeón del Giro 2000 ganó en Lieja y se vistió de rosa. Vicioso aguantó hasta el final, pero no resistió el ritmo de Santi Pérez. Cedieron Simoni y Pantani

Cuando algún personaje de cierta relevancia carece de carisma se dice que es una personalidad de perfil bajo, lo que muchas veces quiere decir que no tiene ninguna personalidad. Así son los últimos campeones italianos, de perfil bajo, excepción hecha de Marco Pantani, naturalmente, que tampoco es muy italiano porque los piratas, según canta Sabina, no tienen más bandera que dos tibias y una calavera.
Viene todo esto a cuento porque ayer venció Stefano Garzelli, nueva maglia rosa, ganador del Giro 2000 y de profesión campeón de perfil bajo. Garzelli se impuso en el sprint de un selectísimo grupo a Francesco Casagrande, otro gran ciclista de perfil subterráneo y, además, gafe.
Hace apenas dos años, Garzelli sólo era conocido como el más dotado de los gregarios de Pantani en el Mercatone. Pero la descalificación del Pirata en el Giro de 1999, le dejó solo al frente del equipo. En 2000, cuando Casagrande parecía el virtual campeón de la carrera, Garzelli le arrebató el liderato en la cronoescalada del penúltimo día, aprovechando una lesión de su rival, todo hay que decirlo. Ganó el Giro y toda Italia, animosa, le recibió como el nuevo héroe honrado y discreto: "La Garzella dello Sport".
Pese a retirarse del Giro de 2001 por culpa de la bronquitis y el Pordoi, Garzelli sigue siendo un moderado buen corredor. De hecho, en la pasada Lieja-Bastoña-Lieja sólo cedió (y en plan Barrichello) ante su compañero Bettini, el Joe Pesci del pelotón.
Ayer, sobre un final calcado a la clásica belga, Garzelli superó a Casagrande (toquen madera) y se vistió de líder demasiado pronto para lo que estilan los favoritos terrenales. Porque es difícil que lo de ayer signifique algo, aunque la cota de San Nicolás y el repechón final delataron al personal: Frigo cedió tres segundos; Simoni, 25 y Pantani, 33.
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Los españoles cumplieron. Hasta el último momento pareció que Vicioso lucharía por la victoria. Su compañero Santi Pérez (la última perla del Kelme) lanzó al grupo de escapados hasta los últimos metros. Sólo cometió un fallo: tiró tan fuerte, que reventó a Vicioso. Hay que ser optimistas: es más fácil aprender a frenar que a correr y el chico va como un tiro (ya fue cuarto en Romandía).
La respuesta
Tres líderes en tres días, con Domínguez otra vez en la pomada (lástima de caída en Münster), Cipollini luciendo palmito (este es de perfil alto) y el patio revuelto, porque hoy toca etapa rompepiernas. Me olvidaba: ayer, cuando el pelotón sesteaba, se cayó Gotti (no se sabe si dormido). Es un doble campeón del Giro y el rey del perfil bajo, sólo amenazado por Garzelli y Simoni, gente buena y discreta que al menos sirve para responder a preguntas universales. Yo, por ejemplo, ya sé a qué huelen las cosas que no huelen: a ellos.