"Pino me convenció de que podía ganar"
Juan Carlos Domínguez no tenía que estar ayer en Groningen, sino en Alcobendas, pero la enfermedad de Camenzind hizo que su equipo le repescara como líder para el Giro.
- Cuentan que ha tomado la salida en este Giro de Italia a regañadientes.
-Tanto como a regañadientes, no. Pero si es verdad que cuando estoy en forma quiero aprovechar para ganar y estaba centrado en la Clásica de Alcobendas y la Vuelta a Asturias, donde me veía con muchas posibilidades.
- Y no en el Giro.
-¡Hombre! Siempre salgo a por todas, pero la verdad es que veía más difícil ganar aquí. Pero mi director, Álvaro Pino, me convenció de que podía ganar este prólogo. Y el equipo me necesitaba al quedarse sin líder por la enfermedad de Camenzind. Cambiamos mi programa y todo ha salido bien.
-¿El destino?
- No sé. La verdad es que he conseguido la victoria más importante de toda mi carrera. Nunca había ganado en una gran ronda. Ni en la Vuelta, ni en el Tour.
- Y además, la maglia rosa.
- Sí, no sé cual de las dos cosas me hace más ilusión. Ha sido un doble golpe. El que da primero, da dos veces, dicen.
- ¿Y ahora? ¿Hasta cuándo de líder?
- Vamos a ver. Ahora Cipollini y los demás velocistas cuentan con bonificaciones para desplazarme. Si puedo aguantar dos días, en la tercera etapa, la de Lieja, tiene un final montañoso en el que los sprinters deben perder tiempo. Y si lo he perdido, lo puedo recuperar.
- ¿No se estará planteando seguir con él hasta Milán?
- Tan lejos no, pero sí en las diez primeras etapas.
- ¿Peleará por un puesto en la general?
- Paso a paso. Quizá la montaña sea demasiado dura para mí. Ya veremos. Intentaré llegar lo más arriba posible o, en otro caso, tratar de ganar alguna otra etapa de media montaña o contrarreloj.
- Se estudió a fondo el recorrido de este prólogo, ¿verdad?
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- Como los demás, supongo. El día anterior lo recorrí cuatro veces y esta mañana (por ayer) seguí sentado en el coche de equipo la carrera de mi compañero Buxhofer para fijarme bien en las dificultades de los virajes.
- Un recorrido difícil, ¿no?
- Mucho. Parece que nos querían enseñar lo bonita que es la ciudad. Tenía muchas curvas peligrosas y había que medir bien cuánto arriesgabas. Y luego, apretar a fondo en las rectas.
