Del Nido está obligado a aceptar
Y ahora qué? Pues que la entidad se ve envuelta de nuevo en un mar de dudas, cuyas soluciones sólo giran hacia un lado: José María del Nido Benavente. Todo el mundo habla de la importancia del momento, pero nadie tiene las agallas suficientes como tuvo Roberto Alés de decir aquí estoy yo. Con De Caldas y Carrión desacreditados, con el enésimo no de Eduardo Romero y con la inconsistente idea de que los actuales vicepresidentes asuman la responsabilidad de forma temporal tan sólo quedan dos soluciones.
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La primera sería que el sevillismo atara a una pata del sillón presidencial a Roberto Alés y colocara barricadas en Nervión para no dejarlo salir... Un sueño. Alés ha cumplido con creces su palabra, enderezó el club y se marchará dejando atrás la huella de haber sido uno de los mejores presidentes del Sevilla.
La segunda es la más real. Del Nido se enorgullece de ser sevillista 18 años antes de que su madre conociera a su padre y ahora lo tiene que demostrar. Está obligado a asumir el reto y a borrar imágenes negras del pasado. Es el más capacitado y la persona ideal en este momento. No tiene escapatoria. Romero ha acertado porque sus dudas no eran buenas acompañantes. Uno de sus grandes errores es seguir creyendo en el sevillismo de base, la Federación de peñas y los pequeños accionistas. Estos grupos están muy bien para coger una bandera y animar al equipo, pero ni tienen dinero ni aportan nada. Son parte de un sueño. Es la hora de Del Nido.