20 años sin Gilles Villeneuve
Trás veinte años de su muerte aún hay carteles en las curvas de Imola que rezan "Gilles Forever".

El 8 de mayo de 1982 los cimientos de la Fórmula 1 se conmovieron con la muerte de uno de los pilotos más queridos de todos los tiempos, Gilles Villeneuve. Y eso sin ser nunca campeón del mundo y con sólo seis triunfos. Sin embargo, este canadiense de 32 años cautivó a todos con su espectacular pilotaje y su personalidad sencilla. Su origen era humilde y el sentido del humor su virtud.
"Haga lo que haga en Fórmula 1, nada me hará llegar a la altura de mi padre", dijo su hijo Jacques al entrar en el gran circo. Un año después, 1997, se proclamaba campeón y honraba así a la memoria de su padre. Jacques iba a los circuitos con su progenitor, su hermana Melanie y su madre. Aquel accidente en el circuito de Zolder, en el que el Ferrari despegó después de tocar las ruedas traseras del March de Jochen Mass, fue una señal de alerta para que se limitara el efecto suelo de los monoplazas.
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Trás veinte años de su muerte aún hay carteles en las curvas de Imola que rezan "Gilles Forever". Y su monumento en su calle en Maranello, sede de Ferrari, siempre tiene flores frescas. Doce temporadas después en otro mayo sangriento, fallecía Senna. Un genio que sí que pudo ser campeón.
Hijo adoptivo de Ferrari
Il Comendattore Enzo Ferrari, fundador de la marca, tenía un enorme cariño por Gilles e incluso le consideraba como su hijo adoptivo, sobre todo después de la muerte por leucemia de Dino, su propio hijo. Estas fueron las palabras de Ferrari: "La fatalidad nos ha privado de un gran campeón. Le amaba mucho. Mi pasado está marcado por la desgracia, pero cuando miro atrás me acuerdo de lo que he amado y entonces veo la cara de Gilles Villeneuve".