Yo digo Juan Mora

En búsqueda de la autodeterminación

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Sobre el ciclismo español se cierne la mayor de las amenazas: la retirada de los grandes patrocinadores. Eso es lo que más temen los directores de los equipos, no ya sólo españoles, sino de todo el mundo. Por eso su lucha desde hace algún tiempo es que el presupuesto no dependa exclusivamente de los patrocinadores. Para eso necesitan generar recursos propios, pero como no tienen taquillas, necesitan sacar los ingresos de otro sitio. De las competiciones, por ejemplo. Si ellos son los protagonistas, ¿por qué no cobrar por su actuación? Lo intentaron con el Giro y les salió mal.

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Los equipos ciclistas lo que necesitan es un nombre propio, no el apellido de los patrocinadores, que gracias a su fidelidad y a las enormes sumas de dinero que aportan, llega a parecer que tengan un equipo propio. No es así. Banesto, ONCE y Kelme aportan el dinero y punto, aunque haya empresas que se involucren de manera más directa en el gobierno del equipo. Pero al final si las cuentas no cuadran o la imagen no es buena, acabarán retirando su inversión del ciclismo para buscar escenarios más rentables. Y luego, si no se encuentra otro patrocinador, la desaparición del equipo es segura.

Lo único que garantizaría la continuidad de los equipos ciclistas es la independencia económica. No se descarta incluso una revolución. Si las grandes vueltas no les pagan unos grandes fijos, no correrían. Entonces, adiós Tour, Vuelta y Giro. Los propios equipos organizarían a continuación sus competiciones. Pagarían un canon por el uso de las carreteras, otro a la Unión Ciclista Profesional, contratarían a las televisiones y explotarían los ingresos. Se trataría de una ruptura con las actuales estructuras en búsqueda de la autonomía total. O eso, o las grandes vueltas empiezan a tragar.

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