Yo digo Pedro Pablo San Martín

El encanto del contraste

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No es un buen momento para fiestas en el Real Madrid. Y no descubro nada diciéndolo. Hay tensión en la casa blanca y también entre los aficionados. Han volado dos títulos, el último aún sangra, y la final de la Copa de Europa es ya, como quien dice. Por eso cae a destiempo este partido contra Japón y este encuentro de veteranos de la gloriosa historia blanca. No es mala la idea, no es malo el reencuentro, no le falta emotividad ni justificación. Lo malo es que ha llegado en un día inoportuno. La verdad es que los actos del Centenario culebrean con escasa suerte en este calendario cargado de emociones fuertes.

Del Bosque ha visto con claridad la situación y tira de ‘Portillos’. El técnico se deja en casa a media docena de estrellas y nadie le puede rechistar. El problema es el problema. Así que hoy toca ilusionarse con los chavales. Es un día estupendo para poner el termómetro a Valdo, Rubén, Sousa y al propio Portillo, que debutará en el Bernabéu. Japón aparece como un sparring ideal, pues seguro que no dejará de batallar los noventa minutos. Unámonos a la fiesta madridista desde la ilusión de ver en acción a la nueva hornada de la cantera. El contraste tiene su encanto. De primer plato, la nostalgia de ver a aquellos que nos emocionaron cuando éramos niños. Y como colofón de la noche esperamos que Portillo y su cuadrilla hagan una de las suyas a los nipones.

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