Yo digo Pedro Pablo San Martín

La protección del resultado

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Como se podía esperar, Del Bosque apostó por la calma táctica. Por nadar y guardar la ropa. Por dejarse querer, controlar las zonas en defensa y meter en una urna a César como el tesoro del partido. Buscar la pelota y dormirla. Lo dijo el técnico antes del partido: "Hay que proteger el resultado". Ninguna sorpresa en la pizarra, por lo tanto, por la parte blanca. Ahora bien, a algunos jugadores les faltó un plus de alma. Esa pincelada de fe y entrega que mostró Raúl cuando las cosas se pusieron feas. Los partidos pesan en las piernas y la tensión agarrota las neuronas. Pero hubo quien fue más conservador de espíritu, incluso, que el propio entrenador madridista.

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Pero el Madrid salvó el pellejo y ese era el objetivo. El colchón de los dos goles le permitió dosificar la ansiedad. Curiosamente, Rexach quiso utilizar el mismo camino para lograr la remontada. Quiso jugar sin prisas y sin pausa. Descargó la responsabilidad sobre Xavi para marcar los tiempos. No le pareció conveniente dar cancha a Overmars. Un riesgo mortal. El Madrid no se vio en serios apuros más que en un par de momentos. Lo vio Charly en el descanso y dio un vuelco a la baraja cuando puso en campo a Overmars para dar más opciones a Xavi y al propio Luis Enrique.

El pulso táctico se lo ganó Del Bosque a Rexach. Pero lo ganó ya en el Camp Nou, donde fue el hombre más práctico del mundo. Ahora el Madrid está en la final y nadie se acuerda si al Barcelona se le ganó con racanería. El objetivo está cumplido, el Madrid entra en la finalísima de Glasgow y es lo único por lo que suspiraban en los despachos del club. Era una orden.

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