Primera | Málaga - Valencia

"Este partido no va a romper la familia"

El Málaga-Valencia no enturbiará la relación Valcarce-De los Santos.

<B>LA FAMILIA</B>. Vicente, Sandra, Carmen, Vicentín y Martina. En la foto familiar sólo falta De los Santos. Los cuñados se enfrentan el domingo.
Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Dice la teoría más clásica de la Sociología que la familia es el principal elemento vertebrador del entorno en el que nos movemos. ¿Será el fútbol uno de los mayores desestabilizadores? Si atendemos a la siguiente historia, no. Diablos. Al fin y al cabo es un juego. "Este partido no va a acabar con la familia", dice sonriente Vicente Valcarce mientras sostiene en sus brazos a Vicentín, su hijo de seis meses, fruto de su idílica relación con Sandra quien, a su vez, tiene una hermana, Carmen, que pasa unos días junto a su hija Martina en Málaga, aunque ella ya no va con frecuencia a la Costa del Sol. Ahora disfruta del sol en la Albufera. Allí vive feliz con Gonzalo de los Santos. Total, que Sandra y Carmen son hermanas, Vicentín y Martina primos y Valcarce y De los Santos concuñados. ¿Qué quiere decir esto? Que el Málaga-Valencia se ha convertido en un asunto de familia. "Menos mal que Carmen no me mete demasiada presión. La verdad es que no he hablado con Gonzalo esta semana y estoy pendiente de saber cuándo vienen para verlo pero sabía que se podía dar una situación curiosa", bromea.

Las hermanas no piensan pelearse por el partido. "Si marca el Málaga voy a saltar pero si pierde no me voy a pegar con Carmen. Tampoco es que hablemos demasiado de fútbol", comenta Sandra mientras su hermana confiesa que Gonzalo está bien, tranquilo a pesar de que Albelda y Baraja le han comido la tostada. Los dichosos viajes con la selección y algún que otro problema físico en el momento clave de la temporada le han apartado de la titularidad aunque seguro que el Uru sentirá el triunfo como si hubiese jugado los 38 partidos. Siempre hizo vestuario.

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Mientras hablan las mujeres, Valcarce, que el domingo le recordó a la afición de Málaga en Riazor que sigue subiendo la banda como nadie y pone el balón como los ángeles, piensa una solución: "Que pierdan aquí el domingo y luego ganen al Betis. Así serán campeones, recibirán la recompensa a ser los más regulares en la Liga, y de paso nos dejarán con opciones para la última jornada en Barcelona".

Como en toda Málaga, en esta urbanización de El Limonar se sueña con un triunfo blanquiazul —si exceptuamos a Carmen, claro— y Valcarce se imagina el choque ideal: "Ojalá tuviese la oportunidad de jugar y enfrentarme a Rufete. Los dos nos conocemos bien. También quiero cambiarme la camiseta con Gonzalo. La presión viste de blanquinegro: "Ellos se juegan más. Sienten que es muy difícil que se les escape, pero no pueden fallar. Tienen más que perder que nosotros".

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