Coloccini no acudirá a la fiesta sevillista
El equipo espera brindarle a la afición la permanencia definitiva.
Ni estará, ni se le echará de menos. Aunque, quizá, los más guerrilleros sí hubieran querido ver cómo se desenvolvía Coloccini ante un ambiente espesamente cargado hacia su persona. Y es que a pesar de que durante toda la semana los de Joaquín Caparrós han enviado mensajes de serenidad a todo el mundo, lo cierto es que en la retina de la mayoría de los sevillistas aún está grabada la brutal entrada de Coloccini a Gallardo y el gesto despectivo de Martín Herrera sacando de los pelos al canterano del terreno de juego.
Pero el fútbol tiene leyes ocultas que ordenan el destino. Coloccini es persona non grata en el Sánchez Pizjuán, y los sevillistas agradecen que se haya ausentado de la fiesta que quieren organizar en la tarde de hoy. Y es que el encuentro se presenta muy atractivo. Para empezar, jugadores, afición y técnicos quieren homenajearse a sí mismos consiguiendo hoy una victoria que certifique definitivamente la permanencia, algo que empezaba a atragantarse. Caparrós y los suyos están a un paso de dejar las botas y calzar a diario las chanclas, señal de que el año escolar ha finalizado para ellos. Pero para que llegue esta comodidad, aún queda un último empujón. La cascada de malos resultados que se han sucedido en esta segunda vuelta ha llevado a que el equipo roce una racha histórica, seis partidos consecutivos sin ganar en casa, algo que el Sevilla espera frenar en seco esta misma tarde.
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Así, el Consejo de Administración ha colaborado directamente. Ha vuelto a apostar por el equipo y la afición, olvidando las necesidades económicas, para imponer precios populares que conviertan las gradas del Sánchez Pizjuán en un solo grito.
Pero el partido tiene un aliciente aún mayor. A Roberto Alés le faltan pocos días para dejar de ser presidente. Aún se sentará en el palco el día del Villarreal, pero es muy posible que, si las cosas marchan bien en el terreno de juego, la afición quiera adelantar el reconocimiento a la buena gestión que ha realizado su presidente en los dos últimos años. Nervión prepara su fiesta particular, pero para que nada se estropee hay que superar al Alavés, un rival que no será un invitado de honor. La UEFA está en juego para ellos, nada menos...