Merece un veto
Gaspart ha llegado demasiado lejos. Y sería preocupante que lo haya hecho deliberadamente. Seamos ingenuos y pensemos que arremetió contra la gloriosa historia del Real Madrid en un subidón de azúcar que le afectó a la meninge. El señor presidente del Barcelona ha patinado en terreno sagrado, allí donde nadie mete la mano. Ha osado convertir la joya de la corona en bisutería barata. Ha menospreciado a casi un centenar de clubes europeos y a un elenco de jugadores de la edad del oro del fútbol europeo y de gloria madridista.
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La pregunta es por qué lo ha hecho. Cuál es el fin último. No cuadra esta actitud más que en un ser desesperado. Más que una huida hacia adelante sin escopeta ni munición. Florentino Pérez venía defendiendo a Gaspart públicamente en todos los foros, Valdano también le salvaba la cara y hasta los veteranos del Madrid estaban encantados con el comportamiento del presidente azulgrana en las comidas de directivas. A partir de esta ofensa poniendo en entredicho nada menos que la digna consecución de Cinco Copas de Europa, las relaciones nunca más pueden ser cordiales. Es más, la presencia de este señor en el palco de honor del Bernabéu el próximo miércoles debía quedar vetada.
Desde el club blanco se ha guardado silencio. Aunque me consta el cabreo inmenso, incontrolable, que ayer se vivió en la oficina de veteranos del Madrid. Me suena que si Gaspart se atreve a aparecer en el santuario blanco el miércoles, más de uno de se borra del palco. Los enumero: Di Stéfano, Gento, Amancio, Santamaría, Pachín... Por vergüenza torera.