Llega a las pantallas "Alí"
Ali, la película sobre la vida de Muhammad Ali, llegará hoy a los cines españoles | Fue el campeón más grande del siglo XX y un líder negro en la década de los sesenta | América le condenó cuando dijo no a Vietnam.
Hoy se estrena en España Ali, la película basada en la vida de Muhammad Ali que protagoniza Will Smith, que fue nominado al Oscar como mejor actor por su interpretación. "Ha sido el papel de mi vida". Para las escenas de pelea no se utilizaron dobles. Dos ex boxeadores James Toney y Michael Bent hicieron los papeles de Joe Frazier y de Sonny Liston, sus dos grandes rivales.
Muhammad Ali, el campeón que vuelve hoy a la actualidad gracias a la película de Wilt Smith, fue más que el boxeo, más que el deporte. Fue un líder, el último héroe, un campeón del pueblo como ponía en el batín que le regaló Elvis Presley, el rey del rock, y que lució en la célebre batalla de Kinshasha. Cuando lo tenía todo, limusinas en la puerta, cheques en blanco, decidió enarbolar la bandera de la dignidad y de la paz. Y fue tratado, en palabras de Ali, "como un forajido peor que Jesse James".
Es una historia antigua, quizá extraña para los jóvenes que ahora se acerquen a los cines españoles. Muhammad Ali es un ídolo de los sesenta. Cuando él se rebela y lanza su grito contra el racismo, también aparecen dos grandes líderes negros, que fueron asesinados en esa década: Martin Luther King, el apóstol de la paz, en 1968, y en 1965 Malcolm X, el amigo de Ali, que se encaminó por senderos más violentos y que acabaría siendo la semilla de los Panteras Negras.
Segregación racial. Ali sufrió en su infancia la segregación racial en todo su esplendor. Él ha contado que su abuelo jamás permitió que un blanco traspasara la puerta de su casa. Los negros no pudieron ir a los hoteles en Louisville hasta 1960. Los negros sólo tenían un cine. Casi todos los restaurantes y bares de la ciudad se negaban a servirles. Pero la ruptura de Muhammad Ali con todo ese mundo sólo se produciría a su regreso de los Juegos Olímpicos de Roma. Aquel joven, todavía Cassius Clay, no entiende que quienes por la mañana le tratan como un héroe por la noche no le cedan ni un sitio en sus restaurantes de blancos. Por eso lanza su medalla de oro al río Ohio, porque se sentía un juguete de los blancos.
Ali, con el paso del tiempo, se convirtió en el rey del boxeo y también en el héroe del Tercer Mundo. Como boxeador era extraordinario. Cuando apareció en el ring lo revolucionó todo. Danzaba como las mariposas y picaba como las avispas. Era un peso pesado que se movía como un peso ligero. Su jab de izquierda en movimiento era inigualable. Después fue perdiendo sus piernas de bailarín y se convirtió en otro peleador. El Ali que ganó a Sonny Liston nada tiene que ver con el que tumbó a George Foreman en Kinshasha, o el que se aporreaba con Joe Frazier en la fase final de su extraordinaria carrera. La mariposa había perdido sus alas.
"Pide disculpas". Muhammad Ali también picaba con su palabra cuando se bajaba del ring. Por eso una parte de Estados Unidos se movilizó contra él por no acudir a la guerra de Vietnam. Aparecieron manifestantes con uniformes de la Segunda Guerra Mundial y pancartas contra él: "Clay, pide disculpas a Norteamérica". Y Muhammad Ali gritó todavía más fuerte.
Fue más que un campeón, mucho más que el propio boxeo. Se hartó de decir que era el mejor y de profetizar en verso sus victorias. Y le apodaron loco. Hoy, quienes vean este Muhammad Ali de Wilt Smith, descubrirán que no era un loco, sino un genio, el más grande.
Racismo
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"En la Nación del Islam vi la liberación del pueblo negro. Europa y América han esclavizado a los africanos durante siglos. Soy negro y arrogante; tengo mi nombre y no el vuestro; tengo mi religión y no la vuestra. No odio a los blancos, pero prefiero a los negros".
Vietnam
"¿Quiénes son esos hijos de los amos de esclavos para decirle a un descendiente de esclavos como yo que luche contra un pueblo que no ha lanzado ni una piedra contra mí ni contra América? No he visto esos enemigos que ellos dicen. Sólo he visto cadáveres en las carreteras y niñas desnudas llorando. Si estar contra la guerra es ser antipatriota, lo soy. No me pondré el uniforme. Quiero la paz para mí y para todo el mundo".