El fin y los medios
Dice Del Bosque a veces, en tono jocoso, que los entrenadores hacen alineaciones defensivas porque tienen que llegar a final de mes. Es bonito ir al ataque a pecho descubierto, ampararse en la historia para reclamar un equipo valiente... Pero, señores, el camino para un buen resultado no es siempre la línea recta hacia el gol. El fin y los medios, eterna discusión en la que ayer el técnico blanco apostó por una pizarra conservadora, estable en las dos líneas de zaga y esperando el desgaste del Barcelona. ¿Inteligente? Práctico, aunque poco bello. Pero dentro de 42 años se recordará que el Madrid ganó 0-2, no que jugó con tres centrales. Y Del Bosque cobrará su sueldo a fin de mes.
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Rexach se encomendó al tridente y murió con él. Le falló Kluivert en el momento justo de encarar a César. Después, tobogán hacia abajo en lo físico y en lo táctico. Motta y Rochemback le mantuvieron la estructura y Luis Enrique intentó hacer de Rivaldo y Puyol en un mismo hombre. Pero el castillo se vino abajo tras el descanso. Las vergüenzas al descubierto. Visto lo visto, al Barcelona le pesaron más las ausencias que al Madrid. Los azulgrana están cogidos con alfileres.
Y sobre los jugadores. No hubo una estrella del partido. Conclusión: dos equipos puros frente a frente. Tácticamente comprometidos, con lecciones aprendidas. Ganó quien mantuvo la compostura hasta el final. El Madrid se estiró como acordeón lento pero afinado. El Barcelona se descompuso en el tirón final por precipitación y ansiedad. ¿Es feo el fútbol de pizarra? La fantasía tiene su tiempo y su espacio.