El nuevo orden
Se trata de lo siguiente: vender poco o nada, aprovechar el sentimiento colectivo de una ciudad y exacerbar la rivalidad con Madrid y Barça. En lo de vender poco o nada, Lendoiro ha sido más fiel que Ortí o Cortés. Igual por eso también ha recogido antes los frutos. Pero con la aparición de Valencia y Depor, el abanico de grandes partidos se abre un poco más. La Liga hace tiempo que dejó de ser cosa de dos (de tres cuando el Atlético era sólo un club de fútbol). Y con el paso del tiempo, estos enfrentamiento echan poso, bien sea por agravios que unos y otros acumulan, bien por que su situación de liderazgo aumenta con los años. Por eso hoy, el penalti detenido por González y que valió para que el Depor perdiera una Liga, pesa menos que la actual situación en la tabla, con un título en juego. En los ocho años transcurridos, la flauta, aquí y en Europa, no para de sonar. Mucho mejor.
