Primera | Los partidos de la polémica

Final de Liga bajo sospecha

Son cuatro partidos de Liga como los otros 376 que se juegan al año. Pero no. Sobre estos cuatro se levantan sospechas y siete equipos son mirados con recelo.

Javier Hernández
Redactor en el Diario AS desde 1992. Presentador, narrador y comentarista de Turf en TVE durante 16 años (2005-2021). Autor del libro 'Atleti somos nosotros'.
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Jugadores, entrenadores y presidentes ya han expresado sus temores a posibles amaños. En juicio está la entente vasco-navarra (Athletic-Osasuna-Alavés), la hermandad canaria (Las Palmas-Tenerife) y el interés empresarial (Málaga-Mallorca). ¿Piensa mal y acertarás?.

Pacto, amaño, soborno, maletines, primas a terceros... Términos que sólo se usan en el diccionario futbolístico cada final de temporada. Que se repiten y que estremecen sólo de pensar que sirven para que, después de treinta y tantos partidos, un equipo se quede atrapado víctima de una trama.

Y en esas estamos. En esas jornadas y en esas circunstancias. Y así, a vuelapluma, cuatro partidos se prestan a la sospecha: Málaga-Mallorca, Las Palmas-Tenerife, Athletic-Osasuna y Osasuna-Tenerife. Perjudicados: Rayo, Mallorca, Zaragoza, Villarreal y quien sabe si más.

Por repetitivo, los favores entre clubes vascos y navarro ya no levantan ni suspicacias. Recuerden lo sucedido con Osasuna hace un año. El pacto es inquebrantable. Les invito a que salten a la columna de José Damián González y se lean el segundo párrafo. Si no lo han hecho, insisto en que lo lean. Y ahora que han vuelto, entenderán que media docena de clubes anden revueltos, quejosos y levantando la voz. Y todavía no sucedió nada denunciable.

Los partidos entre equipos del norte están bajo sospecha desde que Real Sociedad y Athletic ganaran las Ligas de 1982 y 1984 tras derrotarse unos a otros en la última jornada. Hay una anécdota conocida en el País Vasco. Cuentan que en el Athletic-Real Sociedad del 29 de abril de 1984, yendo ganando los bilbaínos por 1-0 y con la Liga en el bolsillo, Uralde marcó un gol para la Real en el minuto 68. Era el 1-1 y en San Mamés no lo celebraron ni los seguidores donostiarras. Dicen que se le acercó Beguiristain y le dijo: "Tranquilo Peio, que ahora nos marcan ellos". A los diez minutos, Liceranzu hizo el 2-1 y el Athletic, campeón.

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Amiguismo existió siempre. En el norte y en el sur. Pero ojo, no fiarse, porque el Athletic mandó a Segunda a la Real en 1944 y a Osasuna en 1936 y 1960. También hay historias de favores entre Cádiz, Betis y Málaga. Y otras truculentas, como las recientes entre Sevilla y Betis.

Pero los amaños en fútbol son algo casi tan viejo como los goles. En una de esas viejas historias que nos cuenta Bernando Salazar, el 2 de marzo de 1941, en la última jornada, el Hércules (noveno) recibía al Celta (último). El Celta necesitaba ganar y sorprendentemente lo hizo por 0-5. El Zaragoza, que descendió, pretendió abrir expediente, pero el Hércules despidió de repente y sin motivo a seis de sus jugadores, liberándose así de la investigación federativa.

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