Final de Liga bajo sospecha
Son cuatro partidos de Liga como los otros 376 que se juegan al año. Pero no. Sobre estos cuatro se levantan sospechas y siete equipos son mirados con recelo.

Jugadores, entrenadores y presidentes ya han expresado sus temores a posibles amaños. En juicio está la entente vasco-navarra (Athletic-Osasuna-Alavés), la hermandad canaria (Las Palmas-Tenerife) y el interés empresarial (Málaga-Mallorca). ¿Piensa mal y acertarás?.
Pacto, amaño, soborno, maletines, primas a terceros... Términos que sólo se usan en el diccionario futbolístico cada final de temporada. Que se repiten y que estremecen sólo de pensar que sirven para que, después de treinta y tantos partidos, un equipo se quede atrapado víctima de una trama.
Y en esas estamos. En esas jornadas y en esas circunstancias. Y así, a vuelapluma, cuatro partidos se prestan a la sospecha: Málaga-Mallorca, Las Palmas-Tenerife, Athletic-Osasuna y Osasuna-Tenerife. Perjudicados: Rayo, Mallorca, Zaragoza, Villarreal y quien sabe si más.
Por repetitivo, los favores entre clubes vascos y navarro ya no levantan ni suspicacias. Recuerden lo sucedido con Osasuna hace un año. El pacto es inquebrantable. Les invito a que salten a la columna de José Damián González y se lean el segundo párrafo. Si no lo han hecho, insisto en que lo lean. Y ahora que han vuelto, entenderán que media docena de clubes anden revueltos, quejosos y levantando la voz. Y todavía no sucedió nada denunciable.
Los partidos entre equipos del norte están bajo sospecha desde que Real Sociedad y Athletic ganaran las Ligas de 1982 y 1984 tras derrotarse unos a otros en la última jornada. Hay una anécdota conocida en el País Vasco. Cuentan que en el Athletic-Real Sociedad del 29 de abril de 1984, yendo ganando los bilbaínos por 1-0 y con la Liga en el bolsillo, Uralde marcó un gol para la Real en el minuto 68. Era el 1-1 y en San Mamés no lo celebraron ni los seguidores donostiarras. Dicen que se le acercó Beguiristain y le dijo: "Tranquilo Peio, que ahora nos marcan ellos". A los diez minutos, Liceranzu hizo el 2-1 y el Athletic, campeón.
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Amiguismo existió siempre. En el norte y en el sur. Pero ojo, no fiarse, porque el Athletic mandó a Segunda a la Real en 1944 y a Osasuna en 1936 y 1960. También hay historias de favores entre Cádiz, Betis y Málaga. Y otras truculentas, como las recientes entre Sevilla y Betis.
Pero los amaños en fútbol son algo casi tan viejo como los goles. En una de esas viejas historias que nos cuenta Bernando Salazar, el 2 de marzo de 1941, en la última jornada, el Hércules (noveno) recibía al Celta (último). El Celta necesitaba ganar y sorprendentemente lo hizo por 0-5. El Zaragoza, que descendió, pretendió abrir expediente, pero el Hércules despidió de repente y sin motivo a seis de sus jugadores, liberándose así de la investigación federativa.