Quedan siete finales
Todo o nada. El Real Madrid se lo juega a una carta esta noche ante el Tenerife. No sumar tres puntos significaría decir adiós a la Liga, salvo milagro.

Todo o nada. El Real Madrid se lo juega a una carta esta noche ante el Tenerife. No sumar tres puntos significaría decir adiós a la Liga, salvo milagro. Después de dejar la Copa en el camino, un segundo tropiezo resultaría fatal. Más aún, cuando estamos a tres días de otro desafío a vida o muerte en el Camp Nou por la Champions. A los blancos les quedan seis partidos como seis finales y tienen las piernas cargadas de moratones. Mal panorama. Las lesiones, las sobrecargas y la fatiga se han multiplicado con la super jornada de selecciones del miércoles. Quien más y quien menos volvió tocado. Solari, por lo visto, inutilizado para hoy y reservado para el martes.
Del Bosque sólo pudo trabajar el viernes con el grupo. El jueves se encontró a su estrellas agotadas. Pero la historia madridista les exige ahora un último esfuerzo continuado durante cuatro semanas. No hay coartadas. Es razonable la preocupación del técnico ante la visita de un Tenerife que va a exprimir al Madrid. Clemente va a dar caña en el Bernabéu.
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Jugará Figo, no lo hará el martes en el Camp Nou porque se buscó la amarilla. Y jugará Zidane, si supera hoy una prueba, como el Ferrari Raúl, R. Carlos, Hierro y vuelve Pavón sin Helguera... No hay rotaciones porque el partido se juega en un campo de minas. Un descuido sería fatal. Incluso de nada sirve la negra estadística liguera del Tenerife en el Bernabéu, donde nunca ha ganado. Va a salir a puntuar y un arañazo sería mortal para los blancos. Ganar la Liga pasa por sumar doce de doce y esperar a que el Valencia y el Depor se autodestruyan mañana en Mestalla.
Del Bosque debe meter los dedos en la psiquis de sus jugadores para conseguir que sólo miren hacia adelante porque en siete partidos, final de Glasgow incluida, se juegan el honor del Centenario.