Yo digo Juan Mora

Chava, a corazón abierto

Juan Mora
Importado de Hercules
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Chava se ha confesado a Juan Antonio Gutiérrez a corazón abierto. Y como no era una conversación a título personal, sino una entrevista para ser publicada, ha sido como si se confesara ante todos ustedes, los lectores. Ahora Chava se sentirá mucho mejor, porque ha descargado el peso entre miles de personas que le vamos a ayudar. Cuando este verano vuelva a subir un puerto, sabrá que detrás de cada pedalada estará también el corazón de sus admiradores, que son legión. Aunque no gane. El Chava es el Chava, un genio, con sus virtudes y sus defectos. Y, lo que es mejor, no engaña a nadie.

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El Chava reencarna el ciclismo más puro, aquel que enfrenta al corredor contra la gravedad de las ascensiones más duras, aquel en el que poca cabida tiene la tecnificación que tanto se lleva ahora y la estrategia que condiciona la libertad y capacidad del ciclista. Es el hombre contra el hombre ante una situación límite, hasta que uno revienta. Por eso el Chava nunca ha sido un ganador de grandes vueltas, sino un ciclista de gestas. Eso de calcular el esfuerzo, reservar la energía, poner posiciones aerodinámicas, no va con él. El Chava es todo generosidad. Y cuando ataca, lo hace de verdad.

Por eso gana en la montaña y se le indigestan las contrarreloj. Meterse en el túnel del viento, y eso que lo han intentado, era restarle espontaneidad. Sabía que si no superaba la prueba, nunca ganaría la Vuelta, ni el Tour, ni el Giro. Pero entonces no sería él. Para eso están los demás. Él no. Él necesita expresarse sobre una bicicleta tal y como es. Lo han podido comprobar en esa confesión pública. Hay que ser muy generoso para compartir con los demás las miserias humanas. Eso nos lo acerca aún más y refuerza su personalidad. El resultado no puede traer más que satisfacciones.

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