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Djordjevic: "No me daría miedo entrenar al Madrid"

Hoy se cumplen diez años de su triple ante la Penya en la final de la Copa de Europa. El serbio recuerda la jugada y hace planes de futuro.

Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Lo que les vamos a contar está basado en hechos reales. Final de la Copa de Europa, un equipo español —pongamos por caso el Joventut— logra una canasta a nueve segundos del final que rompe el empate, brazos arriba celebrando el triunfo y... ¡zas!, mazazo descomunal en forma de triple. No había tiempo para más. De la alegría al sollozo. Un final de película en el que el sueño se deslizaba entre los dedos.

Todo eso sucedió de verdad, hace hoy precisamente diez años, el 16 de abril de 1992. El rival del Joventut era el Partizán de Belgrado de Obradovic (entrenador) Danilovic, Rebraca, Loncar y, claro, Djordjevic, el que metió el triple imposible (70-71). Tenía 24 años y vivía el inicio de una carrera fulgurante.

Ahora, en el Madrid, diez años después, tras seis temporadas en España, recuerda aquella jugada: "La tengo grabada, es el sueño de cualquier niño: 3, 2, 1 y... dentro. En una cancha cualquiera, detrás de una nube de edificios. He decidido muchos partidos y he fallado mucho también, todo hay que decirlo; pero creo que cuando me retire la gente no sólo me recordará por los tiros decisivos. Bueno... quizá la afición del Partizán sí lo haga, por aquella canasta, por aquel triple. Cuando recibí el balón tras anotar Tomás Jofresa (70-68) salí corriendo y sabía que me la iba a jugar. Paré con los pies mirando hacia el banquillo y me di la vuelta en el aire, eso desconcertó a la defensa. Cuando tenía el balón en las manos sabía que iba dentro. Luego levanté los brazos al aire, como en el Palau con el Madrid".

Recuerdos históricos y el futuro que se avecina. Djordjevic piensa en ayudar al equipo de sus amores, el Partizán, junto a Danilovic y Divac, y también en aumentar la leyenda de la escuela balcánica de entrenadores. En breve le veremos dando instrucciones, esta vez desde el banquillo y ojalá que sea en España.

"Me veo disfrutando en la cancha, como jugador, dos años más. Luego es muy probable que me decida a entrenar, aunque no haré un cambio directo. Dedicaré otro par de años a aprender y prepararme. Tengo buenos maestros en Pesic, Obradovic o Maljkovic. Tampoco seré segundo entrenador, siempre empezaría de primero. ¿Entrenar al Madrid? Sí, me agradaría, como también hacerlo con el Partizán o la selección yugoslava. No me daría miedo dirigir al Madrid, eso seguro. Me gustaría que llegase esa opción en el futuro".

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Mientras tanto, Djordjevic aguarda a que le concedan el pasaporte español: "Los trámites van por buen camino y agradezco mucho al Consejo Superior de Deportes una carta preciosa que ha escrito en mi favor, sobre mi trayectoria en España".

Fuenlabrada fue yugoslava por un año

Aquella temporada 91-92 el Partizán arrebató el título al Joventut, pero en parte la Copa de Europa se quedó en España. Eran los tiempos del conflicto de los Balcanes y el club serbio tuvo que emigrar. Eligió Fuenlabrada para jugar de local y los fuenlabreños se volcaron: animaban al Partizán, aunque jugase ante la Penya.

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