Golf | Masters Augusta

La disciplina militar, el secreto de Tiger

Sus raíces castrenses le enseñaron a trabajar con rigor y dedicación para triunfar en un deporte vetado a los negros.

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Tiger Woods ya tiene su séptimo salmón (torneo grande) en el zurrón. Tras adjudicarse su tercer Masters de Augusta, el estadounidense ha dejado al mundo del golf nuevamente atónito ante tal exhibición. Woods y su Masters: la historia continúa...

Vencer en Augusta le produce un placer especial. Tiger era muy pequeño cuando en el campo de Georgia sólo los negros podían participar en el Masters, pero como caddies. Debían contentarse con arrastrar la bolsa de los profesionales blancos. Unos años más tarde, los organizadores dejaron que los negros compitiesen con los blancos.

Tiger ya despuntaba en su época de aficionado. Era un estudiante apañado con los libros pero con un don para golpear fuerte la pelota. Hijo de militar, pronto comprendió que la disciplina debía llevarle por la senda del triunfo. Su carrera dio un gran salto en cuanto el señor Mc Cormack se cruzó en su camino. El inventor del monstruo IMG le acogió en su empresa y le enseñó sus primeros dólares. Jamás se volvieron a separar.

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La firma deportiva Nike encontró un filón en su imagen. Su explosión fue tal, que la multinacional Adidas tuvo que apresurarse a buscar un nombre, con mayúsculas, para no perder todo el mercado del golf. Creyó ver en Sergio García a un clon. Pasan los años y García le inquieta, pero no le tose.

Eldrick (así se llama Tiger) creció muy rápido. Ganó un Masters en 1997 y sus rivales cerraron los ojos pensando "qué va a ser de nosotros con este animal suelto". Sin embargo, el genio americano acusó la fama. Le costó dar el paso definitivo. Tras siete años de profesional y con más de 40 victorias en su haber, a Woods le ha sobrado hasta tiempo para conocer a una mujer que le vuelve loco (no sólo a él). Elin Nordegren es una modelo sueca que alegra más su vida.

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