Inglaterra se queda coja
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El primer golpe de efecto de Eriksson en la selección inglesa fue obligar a Beckham a jugar en la banda derecha. La estrella llevaba tiempo confundido y con ganas de dirigir al equipo, pero Eriksson le llamó al orden. Fue en su debut ante España y además le sentó en el banquillo en el segundo tiempo como toque de atención. Le siguió Ferguson en el Manchester, y la receta funcionó. Desde entonces, Beckham ha mejorado mucho y llegaba al Mundial como el excepcional volante derecho que es. No me extraña que Eriksson tenga dolores de cabeza. Dyer sale de una lesión, pero ha vuelto con el Newcastle, lo que alivia algo el problema.
Eriksson confía en Sinclair, tiene olvidado a Parlour y otras soluciones pasan por escorar a la banda a Gerrard, confiar del todo en McManaman, dejar sin velocidad al equipo con Hargreaves o recuperar a Murphy, indiscutible en el Liverpool. Toda solución es pobre sin Beckham. La entrada de Duscher ha dejado coja a Inglaterra, que de por sí despertaba sospechas. El Mundial se acerca y la histeria en Inglaterra es enorme. Eriksson llevará a Beckham, pero si no juega le lloverán las críticas. Ahora, el amistoso ante Paraguay toma gran importancia, porque Eriksson no tiene más remedio que enseñar sus cartas.
