Liga de Campeones | Real Madrid

Morientes colma la paciencia

En la grada del Santiago Bernabéu se comienza a hablar más de las oportunidades perdidas por Morientes que de los tantos logrados por el nueve.

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Morientes no marca. Y si un nueve no marca, los centros de los extremos terminan por cambiar de destino, la grada cambia los ¡uuuuy! por ¡vaaa! y los defensas en los dos contra uno acaban por escoger siempre a tu compañero para tapar. Hasta ahí, nada nuevo.

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Pero si la racha del Moro, en este caso sequía salpicada de tormentas como la de Las Palmas, se prolonga hasta convertirse en tendencia, malo. Y eso, con el aliento de Portillo en el cogote, aunque Del Bosque insista en no acelerar su llegada, es algo muy complicado. Los datos, otras veces tan esclarecedores, no esconden la dura realidad. Morientes lleva 17 goles, sí, pero, y ¿cuántos llevaría si hubiese estado fino? No marcó en sus primeros diez partidos de Liga, y en los seis últimos sólo ha marcado ante el Rayo. Pero ante los vallecanos también falló uno a lo Cardeñosa.

Además a Morientes, como a Ortega y Gasset, le complican el panorama las circunstancias. El madridismo, y su exigente graderio, ha disfrutado de nueves de clase (desde Di Stéfano a Suker) o de arietes de raza (de Pahiño a Zamorano). Pero siempre marcaban. Y eso, al final de todo, es para lo que se ficha un nueve. Porque a la hora de fallar, es más bonito errar un caño o lanzar una vaselina alta por poco que una pelota que se pasea por la línea de gol sin noticias del delantero centro. Y alguno pensará: Y podía ser Tristán...

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