Bayern Múnich defecaten
Es bueno que los cuentos acaben bien. Que gane el generoso y que pierda el mezquino. El Madrid lo puso todo y el Bayern sólo puso el miedo. Ahora sabemos que el motivo de tanta bravuconada era vencer el terror. Sabemos más cosas. Que el Madrid sólo se encuentra a sí mismo, a su verdadera épica, en la Copa de Europa. Es el único desafío que desata verdadera furia. La Liga me temo que se está quedando en un torneo municipal y ese mismo sentimiento está calando también entre los aficionados.
También la noche nos sirvió para aprender (recordar, más bien) que Helguera es la solución a la paranoia del centro de la defensa, que Zidane tiene respuesta para todo y lo de Figo y Morientes. Fue una noche que no olvidaremos fácilmente.
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Habrá que hablar también del Bayern, aunque resulte grimoso. Bastó el espíritu que contagió Raúl para acabar con la fortaleza alemana. El pavor tiene estas cosas. El Bayern únicamente corrió cuando se vio con el 2-0 en contra en el marcador. No sería malo que le fuéramos haciendo una escultura a Raulito para colocarla junto a Machimbarrena y Sotero Aranguren.
Pero si lo que pasó fue bueno lo que queda aún es mejor: Madrid-Barça. El mejor fútbol del mundo, el español, dará una clase doble y magistral a todo el planeta. No es posible pensar en algo mejor. Ese será el momento culminante del Centenario, la gran sorpresa que el destino tenía preparada. Que pasen rápido estos días y que empiece pronto este sueño.