Ganar a Woods no sería novedad
Llega un torneo con solera, lleno de tradiciones, algunas afortunadamente desaparecidas, como era la de que todos los socios del Augusta National tuvieran que ser de raza blanca. Otras se mantienen, como es la entrega de la chaqueta verde al ganador del Masters. El vencedor se la lleva a casa durante un año y en la siguiente edición la deposita en el club, donde estará a su disposición cada vez que acuda de visita. Vestirla es un privilegio reservado para los campeones, una obsesión para cualquier jugador. Como jugar en Augusta, un campo diseñado para el recreo de los sentidos.
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Cuatro jugadores españoles lo harán a partir de esta tarde. Dos de ellos, Ballesteros y Olazábal, porque, como campeones que fueron del Masters, adquirieron de por vida el derecho a participar, y otros dos, Sergio García y Jiménez, porque están entre los mejores jugadores del mundo. Olazábal también lo está, por lo cual su presencia se debe a un doble motivo. Y está tan entre los mejores que es uno de los candidatos a ganar a Woods, que es el máximo favorito. Cuatro veces han coincidido en lo que va de año y Olazábal fue mejor que Woods en tres ocasiones, aunque la última fue para el americano.
Sergio García ya sabe también lo que es ganar a Woods este año. Y no una vez, sino hasta dos. Las mismas que Woods a García. Y, como sucede en los enfrentamientos personales con Olazábal, las dos últimas. Esto es lo malo. Woods es un jugador al que se le puede ganar cuando comienza la temporada, pero cuando ésta avanza ya es más difícil. Woods no empieza a ganar torneos hasta finales de marzo, justo unas semanas antes de que empiece el Masters. Lo hizo el año pasado y lo está haciendo en éste. Por algo es el enemigo a derrotar. Lo mejor es que dos de los candidatos a hacerlo son de los nuestros.
