Pánico al Valencia
El enemigo de los blancos es blanco. Hay auténtico pánico en el vestuario del Real Madrid al Valencia. Natural, el equipo de Rafa Benítez no falla ni con los grandes ni con los pequeños. Está maduro, crecido, confiado y amenazante. Además, se encuentra exento de la presión de la doble competición. No tiene partidos sandwich europeos. No dispersa la atención ni se le lesionan los cracks cada miércoles. Y para más miedos madridistas, Pablito Aimar está que lo rompe.
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El Real Madrid sólo tiene un detalle a favor: depende de sí mismo en este sprint codo con codo por el título. Pero los jugadores y Del Bosque se saben el calendario de memoria. Están convencidos de que un tropiezo sería entregar la Liga al Valencia. Y la tiritona llega al punto de que sueñan con que el Deportivo destruya al acorazado de Benítez dentro de dos jornadas. Ahí ve el Madrid la tabla de salvación y el título en su mano.
El Valencia maneja un factor que no pasa inadvertido en el Bernabéu: juega tres partidos en Mestalla. El Madrid, sólo dos de los cinco encuentros finales. Las cuentas son negativas en este sentido. Salir a Pamplona, San Sebastián y Riazor a defender el liderato va a ser una tortura para los chicos de Del Bosque. Y si además tienen que vérselas con el Barça en semifinales de Champions... Quizás el Valencia dé el gran paso.