El Málaga no se baja del tren de la UEFA
Los goles de Litos y Leko doblegaron a un Tenerife falto de llegada.

Si Juan Gómez Juanito viviera hoy a buen seguro que estaría disfrutando con este Málaga, el que llenó el hueco de su querido Club Deportivo. En La Rosaleda o donde quiera que estuviese entrenando. El Málaga de Peiró, un técnico sabio, enemigo de las estridencias y que temporada a temporada se abona al más difícil todavía. El año pasado, su equipo rozó la UEFA. En éste se ha propuesto no perder el tren, ése que también quiere coger el Tenerife, aunque con otro trayecto: el de la salvación.
Si Juan Gómez Juanito viviera hoy, a buen seguro que ayer habría echado de menos al futbolista que mejor representa su espíritu en el actual Málaga. Sí, Darío Silva, ¿quién si no? El uruguayo volvió a coger frío por la noche y se cayó del cartel. Su equipo lo notó en el arranque del encuentro, cuando el Tenerife sorprendió al Málaga. La presión sincronizada y el control del balón otorgaron al conjunto de Clemente el derecho a pensar en golpear primero. Y lo hizo Fuertes, cuya vaselina estuvo a punto de acabar en gol. Siguió el Tenerife controlando y el Málaga mirando. Hasta que Romero y Miguel Ángel despertaron. Decidieron que ya estaba bien de aguantar la dictadura de Bino y Jaime en el centro del campo y sacaron las tropas a la calle. El Málaga empezó a llegar con claridad pero no tanto a base de toque como de los envíos largos a Canabal y Dely. El Tenerife se vino algo abajo, evidenciando sus problemas para defender los centros aéreos del Málaga.
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Quedó demostrado que por ese agujero se le podía ir el choque y en la segunda parte llegó el desastre. Litos se escapó del marcaje de Alexis y marcó de cabeza. Teniendo en cuenta que el Tenerife no ha remontado en lo que va de Liga, medio partido ya estaba en el zurrón malaguista. Clemente recurrió a lo poco que le quedaba en su famélico banquillo y el Tenerife continuó en pie. Aunque sin crear peligro. Las ausencias hicieron mella y el único argumento inquietante de los insulares se redujo al Bichi Fuertes. El delantero puso todo para llegar al empate pero Iturralde, exageradamente, le castigó con la segunda amarilla por fingir un penalti. La primera expulsión del árbitro vasco en esta temporada dejó al Tenerife sin su bastión. Alexis se incrustó en la delantera pero en una jugada de Zárate y Gerardo, el balón llegó a Leko, quien definió pulcramente un duelo que no se le podía escapar a los locales.
Diez años después del adiós de Juanito, el Málaga, su Málaga, se resiste a abandonar el sueño europeo. Si Juan Gómez viviera hoy, seguro que habría fiesta en Fuengirola.