Contra las cuerdas
Tommy Robredo perdió con Andy Roddick y España cedió su primer punto de la eliminatoria. Hoy se juega el partido de dobles a las 21:00 horas.

Estados Unidos lo ha preparado todo para que les sea imposible perder. Sólo les ha faltado que la eliminatoria se juegue en Guantánamo, para acongojar. No hizo falta. Tommy Robredo fue derrotado por Andy Roddick y España perdió el primer punto sin molestar mucho.
Hubo momentos (pocos) en los que dio la sensación de que Robredo era capaz de equilibrar la pelea. Y eso es un mérito, porque Roddick, como casi siempre, estaba hipohuracanado. Pero el saque del americano, a más de 200 km/h (su récord está en 229) le entrega gratis la mitad de los partidos que juega, lo que supone una ventaja inmensa.
Un gesto de estúpida chulería resume lo sucedido. Cuando Roddick dispuso de su primera bola de partido quiso rematar la faena con un innecesario, insultante, infantil y arrogante golpe entre las piernas. Falló. Pero dejó claras dos cosas: que es tonto y que es muy superior.
El tercer match-ball resultó definitivo para derribar el castillo de Robredo, que en plena agonía se lesionó un dedo de un pie, ya saben aquello de los perros flacos y las pulgas. Luego vinieron las orgasmatrónicas celebraciones a la americana, mientras sonaba por la megafonía de un estadio de la Señorita Pepis el Born in the USA. El imperio es así.
Lo mejor y lo peor es que nada se puede reprochar a Tommy Robredo. Supo jugar sobre hierba, no pareció nunca un pollo con patines, lo que ya es de agradecer. Sus padres le llamaron Tommy por el héroe de la ópera rock de The Who y ese, seguro, terminará por ser su destino.
Él, conviene recordarlo en la derrota, es, a sus 19 años, el futuro del tenis español. Ayer demostró que se puede jugar bien sobre hierba, que hay que hacerlo para ser grande del todo, sin lloriqueos, sin memeces como aquello de que la hierba es para las vacas.
Moraleja. Porque el partido fue más de conclusiones que de resultados. Sirvió, por ejemplo, para comprobar como el patriotismo desemboca en la mímesis. Me explico: Patrick McEnroe, hermanísimo y capitán del equipo americano, se parece cada día más a George Bush hijo, míster president. Cualquier día se atraganta con una galleta salada.
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Por cierto, papá Bush vigilaba las maniobras desde las gradas, quizá recordando las hazañas de su tío abuelo, Joseph Wear, capitán de la Copa Davis entre 1928 y 1935. Y es que las capitanías, como las dioptrías, se heredan.
Al cierre de esta edición, Corretja se retorcía frente a Sampras. Hoy se disputará, a las 21:00 horas, un partido de dobles que tiene pinta de definitivo. Salvo sorpresa, Corretja y Balcells se medirán a Blake (pariente de Attruia) y Martin. Sigamos poniendo velas porque de otro modo volverá a sonar Born in the USA. Me temo que no tienen el CD de Suspiros de España.