Sabían bien la lección
Alex Ferguson y el Manchester United demostraron haber aprendido la lección. En septiembre cedieron terreno y la pelota al Depor para defender un gol de Scholes y perdieron. El martes sacaron todo el fútbol que llevan dentro Giggs, Scholes y Beckham para dominar el centro del campo y dejar a Valerón y Tristán lejos del área, donde sirven mucho menos. En el despliegue inteligente de los ingleses tuvo mucha importancia la posición de Scholes, que ayudó a Butt y Keane y sobre todo enlazó siempre con Giggs y Van Nistelrooy. Hay pocos futbolistas en Inglaterra capaces de jugar entre líneas como él, y en Riazor lo vimos.
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El momento de Giggs también ayudó al United. No se pegó a la banda izquierda, sino que ayudó a Van Nistelrooy, un nueve moderno e inteligente, de los juegan con y sin balón y saben desmarcarse. El Manchester jugó como un equipo grande, sin especular nada. De otro modo hubiese sufrido mucho. Su defensa es vulnerable y ellos lo saben, y precisamente por eso la clave es no ceder terreno al rival. Si se defiende mal, lo mejor es no defender.
El partido de Beckham hay que calificarlo de perfecto. Futbolista sin regate, en Riazor brilló porque no pretendió hacer cosas que no sabe. Beckham fue Beckham, con una capacidad enorme para moverse por la banda derecha y un disparo preciso. No quiso ser Verón y adueñarse de la pelota, aunque tuvo personalidad para trabajar en defensa cuando fue necesario. Con su actuación, Beckham empezó a meterse el partido en el bolsillo el Manchester United, un equipo con una actitud ganadora que le ha devuelto de repente el respeto de todos.
