Yo digo Juan Mora

La fatal coincidencia de dos accidentes

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

En el espacio de dos meses han muerto dos pertiguistas en Estados Unidos. Nos pasamos toda una vida sin tener constancia de la existencia de accidentes mortales en el salto con pértiga y de golpe, dos seguidos. No cabe atribuirlo más que a una fatal coincidencia. Sabemos, eso sí, que se trata de una actividad en la que no son extraños los percances. Si uno se pega un batacazo desde cinco metros de altura, lo normal es romperse algo. Pero matarse... eso son palabras mayores. El pertiguista, que tiene mucho de acróbata, ya se encarga de no caer de cabeza, ni siquiera sobre la colchoneta.

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Todos los especialistas de pértiga se han caído alguna vez fuera de la colchoneta. Son mil saltos cada año y en más de uno algo puede fallar. Sobre todo, cuando se empieza. Pero entre nuestros afamados pertiguistas, los accidentes más graves que han tenido no han sido, curiosamente, en caídas. Peñalver sufrió la fractura de dos dedos al rompérsele la pértiga y actuar ésta como una ballesta. Y Dani Martí tuvo que ser operado de los testículos después de que se los dañara gravemente el listón que le cayó encima de ellos. Todos recuerdan accidentes, es decir, algo imprevisto, pero no caídas peligrosas.

Por eso, introducir el debate, como está ocurriendo en el estado de Nueva York, de si los saltadores deben llevar casco parece exagerado. Saltadores de trampolín ha habido que se han matado al golpearse la cabeza con la palanca y no se ha suscitado el menor debate. En el atletismo también hubo víctimas alcanzadas por una jabalina, incluso en España, y la solución fue apelar a tener mayor prudencia para evitar estos accidentes, que no se han vuelto a repetir. En el salto con pértiga, con mayor razón aún, es muy difícil que volvamos a saber de más desgracias. Pero eso sí, a nadie se le impide saltar con casco.

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