Liga de Campeones | Bayern-Real Madrid

Maier: "Kahn es perfecto"

Uno de los porteros más legendarios de la historia del fútbol mundial tiene bajo sus órdenes a Kahn al que perfecciona en los entrenamientos del Bayern.

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Iba para delantero y terminó siendo uno de los mejores porteros de la historia del fútbol. Una leyenda con guantes, que aún conserva en el rostro las señales de un día después en el que el alcohol sirvió para llenar el tiempo muerto y la perdida de protagonismo. Un Mundial, tres Copas de Europa, una Eurocopa, cuatro Bundesligas, cuatro Copas de Alemania y una Copa Intercontinental. Kahn puede considerarse un privilegiado por tener como maestro a uno de los grandes mitos de los tres palos.

Las manos dadas de sí de aguantar tanto balonazo. La cara castigada por aquellos devaneos exagerados con el alcohol que a punto estuvieron de arruinarle la existencia.

El Bayern le rescató de aquel infierno vacío que supuso para Sepp Maier el día después a colgar los guantes. Un terrible accidente de tráfico, dicen que fue consecuencia de una noche empañada de vapores etílicos, fue su punto de inflexión. Por eso dice que el club que le acogió con quince años y en el que ha pasado cuarenta y tres años de sus cincuenta y ochos "es mi casa y no hay nada mejor".

Maier es un eslabón más de la política transmisora de la grandeza del club a través de sus leyendas: "Estamos Gerd Müller, Uli Hoëness, Rummenigge, Aumann, Dremler, Anderson...Es una política que debe continuar".

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Ahora, Maier hace lo que en su día hicieron con él, pulir a los porteros. En su propia historia personal se esconden los secretos de cómo fabricar al mejor guardameta del mundo. Maier era delantero a los quince años en el TSV Haar. Un día antes de un partido con el Bayern el portero titular de su equipo se lesionó y el entrenador le hizo ponerse en la portería. El Bayern le endosó siete goles, pero Rudi Weiss, técnico del conjunto bávaro, vio en el actitudes y se lo llevó a Múnich. Ahí comenzó la leyenda de un mito que ahora tiene bajo sus órdenes a Kahn: "Oliver lo tiene todo. Técnicamente es perfecto, vive el fútbol con pasión, es un ganador y no es cómodo porque siempre quiere trabajar y aprender más. Lo tiene todo". Para Maier un portero moderno debe jugar con el pie, pero no cae en el absurdo actual del portero driblador. Un portero bueno con los pies es aquel que es preciso en el saque largo rápido y en la patada con el balón controlado: "Estos tiempos de ahora a mí me hubieran venido muy bien (sonríe). ¿Que si Kahn se parece a mí? Yo soy más divertido, ja, ja, ja".

De Kahn es del único portero que le gusta hablar a Maier, le admira con devoción. Se hace el loco y niega el análisis de los que serían los mejores porteros de la actualidad: "No sé qué ha podido pasar con Casillas y César. ¿Toldo? Lo he visto por la televisión, creo que juega en el Inter. Me gusta ese colombiano que jugó contra nosotros en la Intercontinental. ¿Córdoba? Hay mucho de diplomático en esos despejes. Maier sabe que cualquier opinión que vierta sobre un portero tendrá mucha repercusión. Un elogio viniendo de él puede revalorizar a cualquiera, pero la detección y expansión pública de un defecto puede ser dañino porque viene de uno de los más grandes.

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