Hernández-Sonseca nos trae ilusión
Eduardo Hernández-Sonseca, al que, por cierto, habrá que irle buscando un nombre de guerra porque el apellido, al ser compuesto, es muy largo para recitarse en una alineación (en su camiseta figura H-Sonseca), nos trae una bocanada de aire fresco al baloncesto español. También, una reflexión. Scariolo basó su proyecto esta temporada en el fichaje de dos pívots que acompañarán a Struelens. Tabak llegó con un anillo de campeón de la NBA (Houston, 94-95), pero ya algo oxidado, y una amplia experiencia tras pasar por Toronto, Boston e Indiana. Tarlac, por su parte, llegó de Chicago.
Noticias relacionadas
Cuando la NBA deja escapar a un croata y a un yugoslavo es que no les valen. Pero al Madrid, por lo que se ve, sí, y mucho según se desprende de los dos millones y medio de euros que la pareja le va a costar al club este año. Pero luego resulta que no juegan tampoco Struelens y lo que pasa es que el Madrid gana, que recupera la alegría, que marca 113 puntos. Y que Hernández-Sonseca, con 18 añitos, se convierte en un gigante no sólo por sus 2,13 metros de estatura, sino porque es capaz de llevar el peso del partido, de anotar 28 puntos, de hacer siete mates y de poner cuatro tapones.
Él no cobra un millón de euros, ni medio, quizá mil. Ni es de la Conchinchina, ni ha hecho ningún chanchullo para tener un pasaporte que le permita a su agente mercadear por el baloncesto europeo. Él es de Madrid y no ha conocido otro club que no sea el Real Madrid. Entró con 11 años y ha pasado por todas las categorías. Su puesto se lo ha ganado a pulso. Y que no se lo quite nadie, porque el Madrid de Tarlac y Tabak no es mejor que el de Hernández-Sonseca. De las siete derrotas que lleva el equipo en la liga, en todas estuvieron Tabak o Tarlac, y en cuatro de ellas, los dos. O sea, que de insustituibles, nada.
