Scariolo cortó dos orejas con el pico
Scariolo vuelve de Rusia con las dos orejas en la mano, porque el resultado (104-113) es tan contundente como una estocada en todo lo alto. Anotar 113 puntos en estos tiempos que corren es una proeza. O sea, que una oreja por la faena y otra por la estocada. Bien es verdad que el Ural Great no es un equipo del otro mundo, pero también lo es que el Madrid no le había logrado ganar hasta ayer. Para el Madrid actual, el Ural era un miura. Y ni el Madrid de ayer era mejor que el que perdió los dos enfrentamientos anteriores, ni el Ural era peor al que vimos en el torneo de Navidad ni al de hace un mes.
Noticias relacionadas
Afinando mucho, hasta se podría decir que, puestos a hacer comparaciones, el Madrid que se presentó a jugar en Perm tenía todas las de perder, porque estaba plagado de júniors. Pero esto sí que es una verdad a medias. Viajaron cuatro, pero sólo jugó uno, Hernández-Sonseca, que lo viene haciendo habitualmente, y otro, Lampe, un poco. Los otros dos, ni un segundo. O sea, que Scariolo toreó con el pico de la muleta. Otra cosa es que supiera sacar todo el provecho posible a la faena y de ahí que consiguiera un tanteo de escándalo, lo cual no le resta mérito, todo lo contrario, pero Pavones hubo pocos.
Será que Scariolo ve que están muy lejos de dar la talla. Él, de chavales, sabe mucho. Por algo fue durante cinco años jefe de cantera en el Simenthal y en el Scavolini. En el único júnior en el que ha confiado ha sido en Hernández-Sonseca, al que ya en la segunda jornada de Liga le dio dos minutitos, uno en la sexta, tres en la octava... No eran muchos, pero al menos contaba. Luego las lesiones de los pívots le fueron haciendo un sitio en el equipo que ahora ha hecho suyo, gracias a que el club cerró a Scariolo la espita de los fichajes. Y gracias también a esa decisión, quizá esté naciendo un segundo Gasol.
