Francia camina firme hacia el Grand Slam
Sólo Irlanda puede impedírselo dentro de dos semanas.

Es como si Yves Saint Laurent hubiese diseñado los patrones de juego de Francia en el año de su adiós a las pasarelas. Su selección parece dispuesta a homenajear con un Grand Slam al genio de las gafas de pasta. Las tareas menos vistosas, las defensivas, Francia las resuelve con contundencia y aplicación, pero es en ataque, todo elegancia y glamour, donde les bleus destilan ese tufillo aristocrático que tanto molesta a sus británicos rivales.
Sus delanteros utilizan las manos, sus centros, hercúleos tipos que para sí hubiera querido YSL como modelos, los pies (ya avisamos en la previa del Torneo que Marsh y Tailler serían la clave gala), y Galthie, su apertura, la cabeza. Y además son provocadores, mejor correr con la pelota en la mano que tras ella, y educados, no arrollan pero ganan, siempre y a todos.
Así machacó ayer a Escocia. No hubo historia. Si ante Inglaterra la delantera gala selló a los backs ingleses, ayer abrumó ofensivamente a los escoceses. Galthie tocaba zafarrancho y Francia parecía jugar con 20 jugadores en lugar de con 15. El 3-10 del descanso era corto. Tras el descanso, más de lo mismo y 10-22. Sin grandes ademanes, pero con gran solvencia e inteligencia.
El rugby francés no envidia a su primo plebeyo, el fútbol. El profesor Laporte ha copiado la receta de los futboleros y le ha salido bien. Veteranos contratastados (Ibañez, Magne, Galthie...) y un puñado de voluntariosos garçons.
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Una Francia romántica, la de Galthie, que juega con una canción de Gilbert Bécaud de fondo. Una Francia agresiva, la del joven octavo Haridornoquy, que ensaya al ritmo de hip-hop parisino. Si Irlanda La Terca no lo impide dentro de quince días, alzará el Grand Slam. El de Yves, pero no Yves Montand, sino Yves Sain-Laurent.
En los otros partidos de la jornada, Irlanda ganó a Italia (32-17) e Inglaterra a Gales (50-10).