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250.000 personas en el Rally de Catalunya

El responsable de seguridad suspendió el primer tramo del día ante la masiva afluencia de público. Dominan los Peugeot, con Sainz en octava posición.

Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Las carreteras tarraconenses se vieron ayer invadidas por aficionados a los rallys. Incluso sabiendo que su gran ídolo, Carlos Sainz, llegaba casi sin posibilidades de puntuar, un cuarto de millón de personas se agolparon en las cunetas de los tramos del Rally de Catalunya para apoyarle. Y aunque se cumplió el pronóstico tras los avatares sufridos esta semana con la lesión de Moya por accidente, las cosas le fueron bastante bien al madrileño con un octavo que le permite aún aspirar a los puntos.

Tal fue la avalancha de espectadores, que incluso el primer tramo tuvo que ser suspendido. A las ocho de la mañana las cunetas de la especial de Riudecanyes estaban abarrotadas. Tanto, que algunos se colocaron en lugares poco seguros. El comisario encargado de la seguridad en el Mundial, el polaco Jacek Bartos, esperó para ver si se solucionaba el problema hasta el último minuto, pero de nada valió.

Desde su helicóptero veía que numerosos aficionados irresponsables invadían algunas zonas prohibidas para el público, y una vez más fue implacable en su decisión. A ellos les deben agradecer el resto, los que sí cumplieron las normas, haberse quedado sin el espectáculo tras la gran paliza que se habían pegado. El madrugón, los kilómetros y la caminata hasta llegar a las curvas de nada habían servido.

Y todo para ver cómo un dolorido Sainz se entregaba junto a su copiloto de urgencia, Marc Martí, para terminar la jornada en un octavo puesto que, de no ser por las circunstancias, habría sido un fracaso. Pero tras el choque que sufrió el lunes contra un muro y la lucha sin cuartel para ponerse al día con su improvisado copiloto, la pareja no podía menos que sonreír. Además, el madrileño estuvo cerca de acabar séptimo, pero una equivocada elección de reglajes en el último tramo y problemas con los frenos propiciaron que Colin McRae le adelantase en la clasificación.

Como en Córcega. Por delante se cumplieron los pronósticos, con los Peugeot de Gilles Panizzi y Richard Burns en cabeza, seguidos por los Citroën de Bugalski y Loeb y cerrando el grupo de cabeza el otro 206 de Gronholm y el Subaru de Solberg. El dominio de la marca del león está siendo tan aplastante como en Córcega, tercer rally de la temporada, donde sus coches coparon el podio aunque con un orden diferente al que ahora figura en Catalunya (Panizzi, Gronholm y Burns), mientras que sorprende que Citroën no le pueda hacer más sombra.

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Caso especial es el de Chus Puras, que llegó aquí gracias al apoyo de Citroën España con la intención de luchar por las plazas de podio y se encuentra hundido en el pozo de la clasificación (17º). Una salida de carretera y repetidos problemas de frenos le impidieron estar más arriba. Lo mismo le ocurrió a Makinen con su Subaru que, pese a su victoria en la cita inaugural, aquí va duodécimo.

La etapa de hoy

La segunda etapa del rally discurre íntegramente por las demarcaciones de Barcelona y Girona, después de que las carreteras de Tarragona albergasen la primera etapa. En total serán tres tramos (Coll de Bracons, Vallfogona y Les Llosses-Alpens), que deberán ser superados dos veces por los participantes. El piso es más liso que en las carreteras tarraconense, donde los neumáticos sufren mucho más que en el norte de Cataluña y, por lo tanto, la elección de las gomas es vital para no perder muchos segundos en cada tramo.

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