Yo digo Juan Mora

Carlos Sainz es un valiente

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Carlos Sainz lleva escuchando desde hace quince años la misma letanía: "Sasar, ras, sasar, ras". Así sabe si tiene que sacrificar el trazado correcto en la primera curva para entrar mejor colocado en las siguientes (sasar) o si debe cortar el recorrido por la cuneta (ras). Es una retahíla de palabras que repite siempre su copiloto Luis Moya con el mismo tono de voz, tan peculiar en él. Los 151 rallys que han corrido juntos equivalen a unas 900 horas, incluidos entrenamientos, escuchando "sasar, ras, sasar, ras", es decir como si uno estuviera durante 37 días oyendo ininterrumpidamente lo mismo.

Noticias relacionadas

Ahora Sainz se va a encontrar con una voz distinta. Las notas serán las mismas, pero no el tono ni la cadencia. Todo va a ser nuevo para él. Por eso hay que descubrirse ante Carlos Sainz. Que Moya no se haya recuperado para estar hoy junto a él en el Rally de Cataluña ya es razón suficiente para que hubiera decidido no salir. Los rallys se corren por parejas y si ésta se rompe, un copiloto no se improvisa de la noche a la mañana. El copiloto no conduce, pero anticipa al piloto lo que va a venir y lo que hay que hacer. Las maniobras se suceden a velocidad de vértigo y no hay tiempo para pensar, sólo de conducir.

A partir de hoy, Sainz se va a poner en manos de una voz que le resultará extraña y no irá tan sincronizada como la de Moya a la entrada de cada curva a mil por hora. Es para descubrirse. Ha aceptado un reto desconocido y es todo un gesto. Lo hace, además, en una carrera en la que los Citroen y los Peugeot le van a pasar como balas, porque el rally es en asfalto. Para más inri, Puras —una fea competencia les mantiene enfrentados— estará entre sus rivales. Esta vez Sainz tendrá licencia para no quejarse de la suerte. Cuanto haga en este rally estará muy por encima de lo que se pueda esperar de él.

Te recomendamos en Polideportivo