Mensaje dirigido
Tan sólo un tonto podría creerse que las palabras de Reyes han sido de su cosecha. No me creo nada. En un equipo en el que todo lo que sale públicamente está perfectamente controlado por Joaquín Caparrós, es extraño que el canterano se salte sin su permiso la norma básica para el técnico utrerano: no hacer ruido. No me creo nada.
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Reyes ha recibido órdenes, imagínense de quién, para prender una pequeña chispa en la previa al derby. Caparrós, desde que supo que el árbitro del partido era Pérez Pérez, se echó las manos a la cabeza. Al entrenador del Sevilla no le gusta nada este colegiado, con el que ya ha tenido malas experiencias, incluso desde su etapa en el Recreativo.
Para ello ha tirado del hilo que enseñó Ito. El bético sólo dijo una pura verdad: a los jugadores geniales a veces hay que pararlos con patadas. Y eso es lo que le está pasando a Reyes, ni más ni menos. El canterano tiene madera de crack, y muchas veces la única forma de pararlo es con una acción algo más violenta. Esto es fútbol. Reyes, Caparrós y todo el Sevilla saben perfectamente que ésta es una gran realidad contra la que el joven jugador tendrá que luchar. Ito no tiene nada que ver con el mensaje dirigido que le hicieron ayer mandar a Reyes. Vamos, que han encontrado una forma dulce, a través de un inocente chaval, de criticar a los árbitros.