Una agonía dolorosa
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Asistir a la agonía de El Gráfico es tan doloroso como haber visto su bajón de calidad en los últimos años. Una lástima, porque El Gráfico sentó cátedra durante décadas en Suramérica. Unos textos impecables y un análisis profundo del fútbol y del boxeo, otro detalle que debo resaltar. Siempre tuvo inclinaciones políticas y nunca llovió a gusto de todos, pero si al final El Gráfico desaparece, la Prensa de América latina recibirá un duro golpe. Hubo un tiempo en que ser portada de la revista representaba llegar a la cumbre, y una de las preguntas de los argentinos era quién sería el afortunado.
En los años 40 y primeros 50, El Gráfico siempre dedicaba la portada a un personaje concreto, con una foto coloreada que forma parte de la leyenda. Cómo conseguí la colección de una revista que comenzó antes de nacer mi abuela sería largo de contar, y también las peripecias para traerla desde Buenos Aires. Pero número a número, semana a semana, permite una y otra vez beber de las fuentes, trasladarse a las crónicas de la época. En el caso de El Gráfico, son las mejores. El final está cercano, aunque el auténtico El Gráfico llevaba ya tiempo sin aparecer. En los últimos dos años la revista intentó adaptarse a los nuevos tiempos, con fotos grandes a color, poco texto y crónicas superficiales. Necesitaba llegar al gran público. Por desgracia los nuevos tiempos están a punto de acabar con ella.
