Scariolo, dimisión
Lo gritaba el Pabellón. Lo gritaban los 4.000 incondicionales madridistas que acudieron al Pabellón. Más, no, porque no se llenó. Esto da que pensar. El Madrid jugándose la vida para seguir vivo en la Euroliga y el Pabellón que no se llena. Los 4.000 incondicionales, que no son tontos, sabían que el Madrid tenía muy difícil ganar. Enfrente estaba el actual campeón de la Euroliga. Si el Madrid las había pasado canutas para ganar el Fórum y había sido apeado de la Copa por el Estudiantes, estaba claro que ante el Kinder tenía todas las de perder. Pero bueno, hay muchas maneras de perder.
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Se puede perder porque el contrario es mejor y no pasa nada. Se puede perder matando y no pasa nada. Pero si, ante la inminente derrota, el Madrid tira la toalla y en todo el tercer cuarto no es capaz de marcar más que 9 puntos, se puede armar la marimorena. Y gritar lo que se gritó: "Scariolo, dimisión". Anotar 58 puntos y perder por una diferencia de 28 es muy duro. Y un récord. Los más viejos del lugar no recuerdan una derrota del Madrid en su cancha por tantos puntos. Se remontan a un 21 de abril de 1985, cuando perdió ante el Joventut por 86-111: 25 puntos, 3 menos que ayer.
Tampoco hay que acudir a los más viejos del lugar para recordar que el Madrid, con Scariolo, ya perdió dos veces por 28 puntos, eso sí, fuera de casa, ambas contra el Barcelona y ambas en el año 2000. Estas dos derrotas figuran entre los cuatro mayores palizones que haya sufrido el Madrid en la historia de la Liga. Ahora Scariolo ya tiene una muesca más en su debe: perder por 28 también en su propia casa. Quedar eliminado en la Copa a la primera y en la Euroliga a la segunda, no justifican la pérdida de mil millones (en pesetas) y de cientos de aficionados cada año. Eso es firmar el finiquito de la sección.
