La caja negra llega a las carreras de la NASCAR
Contribuirá a desvelar los motivos de los accidentes en las carreras.
En la Fórmula 1 se utilizan desde 1994 y ahora llegan al campeonato NASCAR estadounidense. Las cajas negras, sistema de almacenamiento de datos informáticos referidos a las funciones esenciales del vehículo, deben servir para ayudar a desvelar las causas de los accidentes, tan habituales en esta disciplina, y mejorar la seguridad de los automóviles.
¿Y por qué tanto tiempo después de su implantación en la F-1, la Fórmula Cart o la Fórmula 3000? Pues porque los equipos de la NASCAR temían que un uso fraudulento de los datos obtenidos pudiera desembocar en una especie de espionaje deportivo entre las escuderías. Pero la muerte el pasado año de Dale Earnhardt acabó con cualquier prejuicio y la organización ha reglamentado la obligatoriedad de estos sistemas para la temporada 2002.
Así, los participantes de la NASCAR llevan en su coche un equipo llamado El Testigo (The Witness), diseñado por una empresa de Salt Lake City (por lo que se ve, hacen algo más que esquiar....), capaz de almacenar información sobre todos los parámetros del accidente. La compañía fabrica estos dispositivos desde 1998, destinados a evitar el fraude en los desplazamientos profesionales de los trabajadores de grandes empresas.
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La renovación tecnológica no admitía demora, como confiesa uno de los responsables de la iniciativa: "Ahora tardamos tres minutos en saber algo que antes nos podía llevar cuatro meses". La información recabada tras un accidente queda en poder de los oficiales del certamen y de los técnicos encargados de su análisis e interpretación.
Un potente ordenador portatil
Las cajas negras que se utilizan en otras especialidades, como la Fórmula 1 y la Fórmula CART estadounidense, son pequeños pero potentes equipos informáticos. Colocados bajo el asiento del piloto o bajo sus rodillas, mide quince centímetros cuadrados y tiene un grosor de cinco centímetros, con un peso inferior a un kilo. Monta un microprocesador de 32 bits que funciona a 25 megaherzios, con una capacidad de almacenamiento de dos megas. Está diseñado para grabar datos desde cuatro minutos antes del accidente hasta un minuto después del impacto. Las últimas versiones del software permiten reproducir lo sucedido en tres dimensiones.
