Cuando las barbas de tu vecino...
En Italia andan con el miedo metido en el cuerpo. Como abrió sus puertas a todos los extranjeros del mundo sin apenas restricciones, sus selecciones andan de capa caída. Sí, a nivel de clubes son grandes. Hablamos del baloncesto, del waterpolo o del voleibol. Lo ganan casi todo, porque tienen a los mejores jugadores, entre los que se encuentra más de un español. A cambio, cuando los respectivos seleccionadores tienen que formar un equipo para los Europeos, los Mundiales o los Juegos Olímpicos, miran y no encuentran. Apenas hay italianos en esos clubes que lo ganan todo.
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Los políticos italianos quedaron espantados cuando vieron el medallero de los Europeos de atletismo en pista cubierta. Vieron a Italia en el decimoctavo lugar con tan sólo dos medallas. España, en cambio, a la cabeza. Nada tiene que ver la problemática que tienen las selecciones de baloncesto, waterpolo o voleibol con el atletismo, pues éste no ficha extranjeros para ganar, aunque tampoco le faltan nacionalizados, pero pone de manifiesto un abandono del deporte italiano hacia especialidades básicas, que en otro tiempo le hicieron grande, en beneficio de una política exclusivamente de clubes.
Se han interesado los italianos por lo que hacemos aquí. Y les han dicho desde las altas esferas que poco, que también estamos preocupados. Tanto, que se va a plantear a la ACB que suprima la obligatoriedad de los dos extranjeros por equipo. Con los comunitarios ya hay bastante, que nos llegan de todas partes camuflados con pasaportes de la UE. Y también se dará un toque al balonmano, que comienza a abusar. Hay quien, además, trata de nacionalizar jugadores para, una vez con el pasaporte español, lanzarlos más fácilmente al mercado europeo, pues no ocuparán plaza de extranjeros.
