Freire: "Zabel ha mejorado mucho"
Por lo visto en la Tirreno, el bicampeón insiste en señalar al alemán como el hombre a batir en la Milán-San Remo
Danilo di Luza está que se sale en la Tirreno-Adriático y Erik Dekker, ganador de la última Copa del Mundo, va de líder. Pero aún confirmando que ambos están en una gran forma, Óscar Freire insiste en señalar que "Erik Zabel es el hombre a batir en la Milán-San Remo", carrera que abre el sábado la Copa del Mundo y que es el primer gran objetivo del bicampeón mundial.
"Zabel ha mejorado mucho con respecto a cuando coincidimos en la Vuelta a Valencia. Es el más fuerte para la Milán-San Remo", insiste el ciclista cántabro.
Freire resalta que Di Luca "está en un momento de forma enorme". "Pero para ganar el sábado tendría que llegar escapado. También Dekker y Bettini pueden forzar una fuga, pero lo más lógico es que la carrera termine al sprint". Y en él Óscar ve a Zabel como el más capacitado. Y tras él "Petacchi y McEwen", señala.
Optimismo moderado
¿Y Freire? "Yo también me veo capacitado para ganar o, al menos para estar peleando con los primeros. Luego, todo depende de que tomes la decisión correcta en el momento oportuno: que rueda coges, cuando arrancas... Tienes que elegir en décimas de segundo y no siempre aciertas".
A diferencia de hace dos años, cuando se llevó dos etapas, Freire no ha ganado en esta Tirreno-Adriático, pero dice estar satisfecho de cómo marcha su preparación. "Mi forma física es buena. Quizás no la mejor, pero sí de las mejores. Lo único que me preocupa es que no acabo de soltar un catarro y en ocasiones me cuesta respirar bien. Por contra, la espalda no me da problemas".
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El corredor del Mapei marcha tercero en la general de la Tirreno-Adriático, pero asegura que no se ha planteado el triunfo final. "Veo imposible recuperar esos segundos sobre Dekker y Di Luca. No me lo planteo. Mi prioridad es preparar bien la Milán-San Remo y luego intentar ganar una etapa".
Ayer se le escapó. "Acusé el cansancio de días anteriores y no me encontré bien". Hoy se llega a una ciudad en la que el ganó en 2000. "La meta la han puesto esta vez arriba. Es una subida muy dura, de seis kilómetros, los tres últimos al 7% de desnivel. Y se sube cuatro veces. Yo trataré de estar entre los mejores, pero es una etapa para Di Luca".
