Los madridistas se juegan mañana su futuro en Europa ante el Kinder
A Madrid llega el peor Kinder posible, en medio de un crisis de dimensiones bíblicas.


Mientras Tau y Barcelona deleitaban a los aficionados en la Copa del Rey, la plantilla del Real Madrid aprovechaba para descansar tres días tras su fugaz paso por Vitoria. El equipo blanco reanudó ayer los entrenamientos. Ya vela armas para el trascendental choque de mañana en casa frente el Kinder de Bolonia, en el que se juega su futuro en la Euroliga.
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Otra final para el Real Madrid, que vive en los últimos tiempos con el agua al cuello. Si cae mañana ante el Kinder se despedirá -o casi- en sólo seis días de dos de los tres títulos de la temporada: Copa y Euroliga. Iturbe (tendinitis tibial) no se entrenó ayer, mientras que Tarlac, Struelens y Djordjevic (todavía tocados) se probaron para mañana.
La nota de optimismo es que a Madrid llega el peor Kinder posible, en medio de un crisis de dimensiones bíblicas. El presidente Madrigali despidió al prestigioso técnico Ettore Messina la semana pasada, para volverlo a restituir en su cargo 48 horas después acosado por la afición. De por medio hubo agresión al mandatario. Messina volvió al banquillo el domingo ante el Fabriano en Liga: nueva derrota (98-92). Becirovic está lesionado de gravedad y el gigantesco pívot Griffith aún no ha alcanzado el nivel físico del año pasado.